La otra cara del Mundial: adicción y endeudamiento

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.— Coinciden los especialistas en ludopatía que el Mundial de fútbol produce un notable incremento de las apuestas deportivas online, una práctica que encuentra entre los menores de edad a uno de sus segmentos más vulnerables. Una apuesta ocasional para aumentar la emoción de un partido puede transformarse rápidamente en un hábito compulsivo.
La gravedad del problema radica en que una cantidad creciente de adolescentes participa de estas actividades, pese a que se trata de prácticas vedadas para ellos. El acceso masivo a los teléfonos inteligentes y la proliferación de plataformas de juego online, muchas de ellas ilegales o con sistemas de verificación de identidad sumamente vulnerables, han facilitado que un adolescente pueda ingresar a un casino virtual desde el aula, durante un recreo o desde la intimidad de su habitación.
Allí encuentra una oferta permanente, disponible las veinticuatro horas del día, diseñada para captar su atención y estimular la repetición constante de la conducta. Para un cerebro en pleno desarrollo, todavía inmaduro en los mecanismos de autocontrol y evaluación de riesgos, la exposición a estos estímulos implica un peligro exponencialmente mayor.
A diferencia de otros juegos de azar, las apuestas deportivas presentan un componente particularmente engañoso. Generan la falsa percepción de que quien sabe de fútbol, básquet o cualquier otra disciplina deportiva posee herramientas suficientes para anticipar resultados y obtener ganancias.
A ello se suma una publicidad omnipresente. Las casas de apuestas han logrado instalar sus marcas en camisetas, estadios, transmisiones deportivas, programas de televisión, portales de noticias, plataformas digitales y redes sociales.
Resulta difícil para cualquier ciudadano escapar a una promoción que promete ganancias fáciles, emoción permanente y recompensas inmediatas. Mucho más difícil aún para un adolescente.
Frente a este escenario, resulta indispensable avanzar en una regulación más estricta de la actividad. Es necesario establecer controles efectivos que impidan el acceso de menores de edad, limitar las estrategias publicitarias dirigidas directa o indirectamente a jóvenes, fortalecer los mecanismos de verificación de identidad y desarrollar campañas permanentes de prevención y concientización sobre los riesgos de la ludopatía.
No obstante, es evidente que, al menos en la Argentina, no parece existir una verdadera voluntad política de abordar el problema con la urgencia que requiere. Tampoco puede ignorarse la enorme presión que ejercen las empresas del sector, cuyos niveles de rentabilidad explican buena parte de su resistencia a cualquier regulación que afecte sus negocios.
Mientras tanto, el fenómeno continúa expandiéndose y los daños sociales se multiplican. El Estado tiene una responsabilidad indelegable frente a la ciudadanía.
No puede permanecer como mero espectador mientras miles de menores son expuestos a mecanismos que pueden derivar en adicciones y endeudamiento. La expansión de las apuestas deportivas online constituye uno de los desafíos sociales más importantes de la era digital.
Ignorarlo sería una forma de negligencia.
Information from El Ancasti (Catamarca). Edited by: Noticias Today.
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