COATEPEC, Veracruz.– Tres meses después de que habitantes de Campo Viejo denunciaran que trabajadores de un fraccionamiento intervenían estructuras de piedra sin supervisión del INAH, el salvamento arqueológico realizado en la misma zona confirmó que bajo ese predio se encontraba un asentamiento prehispánico con arquitectura compleja, depósitos rituales y una estela única en la región. En marzo pasado, un vecino que caminaba diariamente por la vereda frente a la estación de Bomberos observó a trabajadores removiendo formaciones pétreas similares a asentamientos precolombinos, a unos 150 metros del cuartel.

Los encargados de la obra aseguraron contar con permisos y anuencia del INAH, pero no mostraron documentos. Tampoco había personal especializado en el sitio.

La denuncia pública derivó en el resguardo del área, aunque ni el Ayuntamiento de Coatepec ni el INAH emitieron postura inmediata. La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos establece que todo vestigio prehispánico es propiedad de la Nación y que cualquier obra en zonas con potencial arqueológico debe contar con dictamen y supervisión del instituto.

La alteración sin autorización constituye una infracción federal. Hoy, el salvamento confirma que las alertas vecinales eran fundadas.

Bajo el terreno destinado al fraccionamiento San Lucas, arqueólogos identificaron muros superpuestos, alineamientos, arquitectura de tierra con piedra bola, paredes revestidas con arcillas y una plataforma construida con piedra laca y piedra caliza sometida a cocción, un tratamiento que le da una textura yesosa poco común en el centro de Veracruz. También se localizaron elementos circulares sin paralelos conocidos en la región; así como ofrendas y depósitos rituales: maíz carbonizado y un fragmento de mazorca que conserva cerca del 70 por ciento de su volumen original.

El hallazgo mayor fue una estela reutilizada y colocada boca abajo en etapas constructivas posteriores. La pieza representa a dos personajes de élite, sedentes, intercambiando una vasija frente a una entidad divina que emana un fluido hacia ellos.

Uno porta un maztlat similar a la palma de un jugador de pelota; el otro presenta rasgos mayoides, algo inédito en la iconografía local. La escena podría aludir a los tres niveles del cosmos mesoamericano o a un ritual de consagración.

Para los especialistas, la iconografía tiene similitudes con el área maya, aunque su presencia en Coatepec constituye un caso singular. El INAH continuará con la investigación y la conservación de la estela antes de determinar si el sitio podrá ser visitable.

El contraste es inevitable: lo que en marzo se reportó como posible destrucción de vestigios sin supervisión, hoy se confirma como un centro ceremonial prehispánico.