SANTA FE.— En el deporte de élite, la intensidad de los calendarios y las demandas físicas llevan al cuerpo humano al límite. Para entender cómo conviven los atletas con este nivel de exigencia, el doctor Iván Torterola , traumatólogo especialista en pie y tobillo y médico del Club Atlético Colón , desglosó las claves de la medicina moderna, donde la prevención y la tecnología juegan un papel fundamental.

Si bien las lesiones de rodilla suelen acaparar los titulares, el tobillo es el verdadero motor silencioso del futbolista, absorbiendo un porcentaje altísimo de los contratiempos de la temporada. En esa línea, Torterola explicó que “la lesión más temida por los futbolistas es la del ligamento cruzado anterior, que es bastante frecuente y que lo saca mucho tiempo de la competencia, pero también tenemos lesiones en los tobillos que quizás no son tan dramáticas pero que nos obligan a ir sobrellevándolas en el día a día y poder mantener el nivel, la exigencia competitiva”.

El especialista indicó que el calzado moderno y los terrenos de juego actuales imponen una tracción extrema: "El gran problema son los cambios de dirección. Hoy tenemos los botines con un agarre muy bueno sobre el piso, los cambios de dirección, la intensidad del freno, el arranque es lo que más sobrecarga los tobillos, los pies y los ligamentos”.

A esto se le suma la acumulación de minutos por el exigente calendario: “La sumatoria de las competencias también genera fatiga. Prevenir esas lesiones es lo que marca la diferencia entre los deportistas que pueden jugar toda la temporada y los que a veces se quedan afuera”.

Asimismo, el traumatólogo derribó el histórico mito de los plazos fijos en el fútbol al analizar el caso de Nicolás Tagliafico y su dolencia en el sóleo: “Durante muchos años se expresó desgarro muscular 21 días. Hoy sabemos que depende la ubicación de esa lesión puede ser o un poquito menos o puede ser un poco más”.

Del enigma de Nadal al auge del running La resiliencia de los deportistas de élite a veces desafía la lógica médica, y el caso de Rafael Nadal y su batalla contra la enfermedad de Müller-Weiss (una anomalía en el hueso escafoides del pie) es el mejor ejemplo. Torterola, quien tomó contacto con los especialistas que trataron al tenista, explicó que el éxito radicó en la medicina conservadora y personalizada: “Con él lo que se hizo fue con ortesis, es decir con plantillas, se fue cambiando las zonas de carga en el pie lo que le fue permitiendo tolerar el dolor”.

El doctor destacó que “nunca se operó de su pie e hizo una carrera larguísima”. Esta característica no es exclusiva del profesionalismo.

Con el auge del 'running' y las disciplinas de 'ultra trail', los aficionados a menudo asumen cargas de trabajo profesionales. “Tenemos gente que compite y entrena como un deportista de elite. Hay gente que corre 60, 80, 100 km por semana”, advirtió Torterola, dejando en claro que “no hay que correr para entrenar, sino entrenar para correr”.

Tecnología y prevención Afortunadamente, las herramientas médicas y de diagnóstico han avanzado a pasos agigantados. En los deportes de equipo, el Big Data se ha convertido en el mejor aliado del cuerpo médico. “Hoy hay un montón de mediciones, podemos saber cuántas veces aceleró, cuántas veces frenó, cuánta distancia recorrió.

Son datos que se utilizan para planificar y para prevenir las lesiones”. La evolución tecnológica no solo se aplica a la prevención en la cancha, sino también a la resolución en el quirófano para patologías comunes como el Hallux Valgus (conocido popularmente como juanete), una afección tradicionalmente asociada a un postoperatorio sumamente doloroso. “Es una patología que tiene mala fama porque durante muchos años la resolución era una resolución quirúrgica que llevaba mucho tiempo sin caminar, llevaba mucho dolor”, reconoció el especialista.

No obstante, trae tranquilidad para los pacientes actuales: “Esas cosas hoy han cambiado con la tecnología, la anestesia que hacemos. Hoy hay una anestesia que dura entre 15 y 20 horas en el postoperatorio (...) y la otra son los implantes que usamos para esto, que la verdad que dejan las correcciones estables y eso es lo que evita el dolor”.

Para finalizar, el médico hizo un llamado a no normalizar la convivencia con el malestar físico : “Cuando empezás a tener dolores, molestias, sobrecargas que no te permiten hacer lo que te gusta, eso es disminuir la calidad de vida y ese es el momento de consultar”.