La cocina de cocaína de Icaño operaba como eje de una red narco interprovincial

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.— Esta semana inició el juicio contra el ciudadano boliviano José Luis García Coronado (46), alias \"Chato\", por la producción y estiramiento de cocaína en una cocina clandestina que funcionó en 2010 en la localidad de Icaño, departamento La Paz. La investigación narco se inició de manera inesperada porque en la vivienda donde operaba la cocina, un hombre fue asesinado a puñaladas y una mujer fue ejecutada de un disparo en la cabeza.
Al comenzar la investigación del doble homicidio de Icaño, la Justicia provincial encontró cocaína y gran cantidad de insumos químicos utilizados para producción y estiramiento de cocaína, lo que dio intervención a la Justicia Federal. A partir de sellos postales, remitos, guías de transporte y documentación comercial secuestrada en el inmueble los investigadores reconstruyeron una red de abastecimiento que se extendía por Catamarca, Tucumán, Salta, Mendoza y Buenos Aires.
Para los investigadores, parte de los insumos utilizados en la cocina fueron proporcionados por la Droguería Libertad, que entre 2004 y 2008 importó el 37 % de la efedrina que terminó en manos de narcotraficantes, y que tuvo fuerte vinculación con el Triple Crimen de General Rodríguez y la causa de “la ruta de la efedrina”, en la Provincia de Buenos Aires. Para la Justicia Federal, las sustancias químicas almacenadas y comercializadas en Mendoza y Salta tenían como destino final el laboratorio narco en Icaño.
Presuntamente, García Coronado junto a sus socios, los hermanos Barakat Barakat y Fadel Barakat, integró una estructura que habría tenido a Icaño como punto de concentración y procesamiento de estupefacientes. La cocina de Icaño integraba una red logística de alcance regional, con la ruta nacional N°157 como principal vía de comunicación entre el Noroeste Argentino y la región de Cuyo.
La investigación del crimen estuvo a cargo de la Justicia provincial, y en agosto de 2012, la Cámara Penal N° 1 condenó a prisión perpetua a Mario Córdoba, por el doble crimen con sello narco. Paralelamente, en la causa por la droga se ordenó la captura de García Coronado y sus dos socios que poco después fueron detenidos.
En noviembre de 2018 el Tribunal Oral Federa (TOF) condenó a los hermanos sirios Barakat Barakat y Fadel Barakat a 12 años de prisión para cada uno como \"partícipes necesarios en la fabricación de estupefacientes agravada por la intervención de tres o más personas organizadas, en concurso real con el almacenamiento de materias primas destinadas a ese fin\". García Coronado no pudo ser juzgado porque estuvo prófugo hasta 2023, cuando fue detenido.
El quiebre Los hermanos Barakat operaban en la ciudad salteña de Salvador Maza, como comerciantes mayoristas dedicados a la venta de productos farmacéuticos, veterinarios y de almacén. Entre otras cosas, almacenaban toneladas de precursores químicos destinados a la fabricación de cocaína y elementos de corte y estiramiento.
Para la Fiscalía Federal, García Coronado y los Barakat eligieron la ciudad fronteriza de Salvador Maza, porque desde allí se accede fácilmente a Bolivia. De igual manera habrían elegido la localidad catamarqueña de Icaño, porque se encuentra ubicada en una zona poco poblada y con acceso directo a las provincias de Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán.
Esta semana, el momento de declarar en el juicio, con la asistencia del defensor oficial Hugo Vizoso, García Coronado admitió conocer a los hermanos Barakat, pero negó las acusaciones de la Fiscalía. “Soy totalmente ajeno a los hechos. Residía en Bolivia”, indicó durante la audiencia de debate.
Coincidiendo con sus dichos al momento de ser indagado, consideró que, para inculparlo, Fiscalía “se agarró de eso (su vinculación con los Barakat), para vincularme. Es evidente que hicieron uso de mi identidad.
No estoy inscripto en Comercio. Soy ajeno a la causa.
Me vinculan por haberlos conocido”, justificó. Comunicó asimismo que sus medios de vida estaban ligados a la venta de carne y como chofer de un taxi.
Contrariamente, los investigadores dan por probado que García Coronado tenía fuertes vínculos con la Droguería y que junto a sus socios sirios adquirió distintas sustancias para ocultar o enmascarar el destino real que tenían, que era la fabricación de drogas. En este punto y para evadir los controles estatales, provinciales y nacionales, García Coronado se inscribió en la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, con el rubro \"venta al por mayor de productos farmacéuticos y veterinarios\". n
Información de El Ancasti (Catamarca). Edición y redacción: Noticias Today.
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