Colombia conquista el Estadio Ciudad de México y pone el sabor que le faltaba al Mundial

El equipo colombiano se lanzó al abordaje de Uzbekistán con un Estadio Ciudad de México coloreado de amarillo y tomado de punta a punta por sus aficionados. Se prendió por fin este estadio, remodelado y que incluso el día de la inauguración sufrió de una extraña frialdad en sus tribunas que dejaron inconclusa la fiesta.
Aunque México triunfó sobre Sudáfrica, en el inmueble faraónico de la Calzada de Tlalpan, en el sur de la ciudad, no hubo fiesta como la que se hizo en el Ángel de la Independencia. Aparentemente la gente es más pueblo en las calles que en las gradas y los mexicanos lo comenzaron a sentir con un público sigiloso en su presentación.
Los colombianos no se anduvieron con sofisticaciones: penachos, tambores, cencerros, cadencias y baile, toda Colombia conquistó la Ciudad de México. Desde días antes del juego avisaron que la oleada amarilla era real.
Así fue como llegaron a la principal arteria de la ciudad, Paseo de la Reforma y así bien se agolparon en el Estadio Ciudad de México con un lleno que se desbordaba en una noche cargada de reguetton. En las calles aledañas al estadio, dentro de las venas de la Colonia Santa Úrsula hubo más fiesta que el día de la inauguración.
Bailes, cervezas y desfogue. Los integrantes de la Barra Sangre Azul, del equipo Cruz Azul, identificados con el colombiano Willer Ditta, se acercaron con sus instrumentos para apoyar a los colombianos.
"Venimos por que sí, porque somos latinos y apoyamos a Colombia y porque ahí juega Ditta y aunque no llegó al Mundial, también Kevin Mier, campeones de México". Trompetas, tambores y mucho ambiente se vio en la zona.
Dentro, el estadio era una garganta rasgada en gritos, con un peso tremendo auditivamente. Tuvo que venir Colombia a poner la fiesta en el Mundial.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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