Los ministros de Defensa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se reunirán este jueves en Bruselas para preparar la cumbre de la Alianza que tendrá lugar los días 7 y 8 de julio en la capital turca, Ankara, en medio de un momento en el que los aliados europeos debaten cómo suplir el vacío que dejará Estados Unidos cuando reajuste las capacidades que tiene asignadas a Europa.Washington comunicó a los integrantes del organismo que reasignará a otras regiones del mundo, como el Indo-Pacífico, una parte importante de los medios militares que mantiene desplegados en Europa y en Canadá, reduciendo así su participación en el “Modelo de Fuerzas de la OTAN”, el marco que determina los efectivos y recursos que estarían disponibles en caso de ataque o conflicto.Fue el subsecretario de Defensa estadounidense, Elbridge Colby, quien en la última reunión de ministros de Defensa en febrero ya adelantó la idea de una “OTAN 3.0”, una alianza que no esté basada en la dependencia europea de EE.UU. y que apueste por un “reparto de la carga” para que el bloque euroatlántico se haga responsable de su propia defensa convencional.Ante esta situación, los aliados europeos ya trabajan para reemplazar las fuerzas estadounidenses, en un proceso en el que participarán España, Alemania, Países Bajos y “bastantes países” más, según confirmaron diversas fuentes a Europa Press.Estas recalcan que la reasignación no debe confundirse con el repliegue de 5.000 tropas estadounidenses desde Alemania, anunciado por el jefe de Estado norteamericano, Donald Trump, como castigo a las declaraciones críticas de Friedrich Merz sobre la guerra en Irán.El ajuste estadounidense, eso sí, se realizará de forma gradual y se centrará en recursos y capacidades operativas disponibles de las fuerzas convencionales, pero no afectará a la capacidades nucleares que EE.UU. mantiene en Europa, la que seguirá protegida por el paraguas nuclear de Washington, aclararon esas mismas fuentes.Rutte: “Estados Unidos sigue comprometido con la OTAN”El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, justificó los planes estadounidenses de reasignación de sus tropas afirmando que es “una señal de éxito” sobre cómo evoluciona la organización y opinando que, lejos de ser “un problema”, es positivo que los aliados europeos “compartan de forma más equitativa la responsabilidad” de la seguridad de Europa.“Es completamente lógico que los europeos asuman una mayor parte de la carga. Es algo peculiar que sigamos necesitando tanta ayuda de otro país, a ocho horas de vuelo de aquí, con 350 millones de personas, para defendernos contra 140 millones”, remarcó, sugiriendo que una Europa con 600 millones de habitantes no debería de tener problemas para defenderse ante un ataque de Rusia.El también exprimer ministro de Países Bajos explicó que los aliados europeos y Canadá están “dispuestos, preparados y capacitados para hacer más” y que, sobre esta base, “Estados Unidos ha ajustado sus compromisos con el modelo de Fuerzas aliado” porque “de eso versa precisamente la OTAN 3.0”.“No se trata de dónde están en la actualidad las fuerzas y los medios, sino de quién haría qué si se activaran nuestros planes de defensa.

Históricamente, esto dependía en exceso de Estados Unidos. Ahora, Washington ha ajustado sus contribuciones comprometidas y otros aliados han asumido un mayor protagonismo.

Y eso es justo”, prosiguió en su explicación.De la misma forma, Rutte insistió en que “Estados Unidos ha dejado claro que está comprometido con la OTAN”, poniendo como ejemplo que mantendrá su paraguas nuclear pese al reajuste de las capacidades convencionales asignadas a la Alianza. Consultado por el alcance de los cambios, rechazó ofrecer cifras al argumentar que la OTAN no debe “hacer más sabios a sus enemigos” sobre los planes militares de la organización.Preparación de la cumbre de AnkaraLos 32 ministros de Defensa de la OTAN prepararán este jueves la cumbre de líderes de Ankara, revisando los objetivos de capacidades de los Estados miembro y el cumplimiento de los compromisos acordados el pasado verano en La Haya para elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB en 2035.La cita empezará con una reunión del Grupo de Planificación Nuclear del grupo, seguida de una sesión del Consejo del Atlántico Norte en la que se debatirán los preparativos para la cumbre de Turquía.

También tendrá lugar una reunión del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania, copresidido por Alemania y Reino Unido, para debatir cómo incrementar la ayuda militar y política a Kiev.De hecho, esta última coalición, que reúne a casi 60 países de todo el mundo, se comprometió en febrero a movilizar 30.000 millones de euros para Ucrania antes de finales de año, y ya había reunido 21.000 millones de euros a mediados de abril, a la espera de conocer la evolución de los aportes de estos últimos meses.Dimisión del ministro británico de DefensaLa reunión también tendrá lugar pocos días después de la dimisión del exministro de Defensa británico, John Healey, por una disputa sobre el gasto militar, entre acusaciones a su propio gobierno por no destinar los recursos necesarios para la defensa de Reino Unido.Luego de conocer la noticia, Rutte admitió que el incremento del gasto en defensa acordado por los aliados “no es fácil”, porque “al final siempre hay que hacer concesiones con otros gastos que también son importantes”.Otros ministros europeos, como el de Italia, Guido Crosetto, expresó poco después su solidaridad con Healey, indicando que estaba “de acuerdo con casi todo” por lo que había dejado el cargo, admitiendo que él también había pensado que su Ejecutivo no se estaba haciendo cargo lo suficiente del gasto en defensa.La dimisión de Healey y el apoyo público de Crosetto sugiere que los ministros aliados, incluidos los de países más fuertes, están bajo presiones por cumplir con el incremento del gasto en defensa hasta el 5% del PIB, de los cuales un 3,5% irá para inversión puramente militar y otro 1,5% en inversiones relacionadas con Defensa.Fuentes aliadas señalaron la existencia de un debate sobre la dificultad de incrementar el gasto, aunque admitieron que ello no necesariamente se traducirá en una mayor flexibilidad para los Estados miembro, después de conocerse la posición de la OTAN en el actual contexto geopolítico marcado por la invasión de Ucrania o la guerra en Medio Oriente, entre otros conflictos.