Antonio Orozco fue el primer invitado de Toñi Moreno en El hilo verde, el estreno de Canal Sur que grabó su conversación paseando por las calles de Sevilla. Fue precisamente a orillas del Guadalquivir donde el cantante evocó los viajes que de niño hacía desde Barcelona hasta Osuna junto a sus padres.Aquellos desplazamientos no eran sencillos.

"Salían de Barcelona y tardaban veinte y pico horas en llegar a Osuna, parando en todos los pueblos por el camino", explicó Orozco, que definió aquel trayecto como el primero que hizo "con conciencia". Un viaje que, sin saberlo entonces, tenía mucho que ver con todo lo que vendría después.En casa, mientras tanto, había una guitarra que nadie tocaba.

"Estaba detrás de la puerta de la habitación de mis padres", recordó. "Cuando abría la puerta, se oía el golpe".

Era de su padre, pero fue él quien acabó cogiéndola. "Yo, siendo muy niño, empecé a querer mucho a la guitarra, pero mucho", admitió.

"Yo soñaba que estaba en un escenario cantando y la gente cantaba conmigo", indicó Orozco. Con 13 años trabajaba por las tardes en una tapicería por 500 pesetas a la semana.

Había ahorrado 12.500 pesetas cuando, paseando por la calle Betis, encontró la guitarra que lo cambiaría todo: una Admira Sevilla, con la que empezaría a escribir canciones poco después.Pero antes de eso, Triana ya le había dado una señal. En una de esas calles se cruzó con un grupo de músicos jóvenes que resultaron ser gente de Pata Negra.

"Eso es lo que yo soy. Yo quiero ser músico", recordó que pensó en ese momento.

Fue Sevilla, una vez más, la que le marcó el camino.