El James Webb encuentra exoplanetas cubiertos por la misma contaminación que produce un motor diésel

Algunos de los exoplanetas observados por el telescopio espacial James Webb podrían estar envueltos en una especie de smog parecido al que producen los motores diésel en la Tierra.Esa es la conclusión de un estudio liderado por científicos de la Universidad de Chicago, quienes encontraron que ciertas atmósferas planetarias funcionan como enormes fábricas naturales de hollín. Los resultados fueron publicados en la revista The Astrophysical Journal Letters.
El hallazgo ayuda a resolver un misterio que intriga a los astrónomos desde hace años.Cuando el James Webb estudia la atmósfera de algunos exoplanetas, encuentra señales sorprendentemente borrosas. En lugar de revelar con claridad qué gases contienen, muchas de estas atmósferas parecen ocultar la información detrás de una especie de neblina.Los investigadores creen ahora que esa neblina podría estar formada por partículas similares a las que aparecen en el humo negro de motores diésel y de gasolina.“Es como si hubiera un motor diésel natural funcionando en las profundidades de la atmósfera del planeta”, explicó Jeehyun Yang, autor principal del estudio y especialista en ingeniería química de la Universidad de Chicago.La investigación se centró en los llamados mini-Neptunos o subneptunos, un tipo de planeta más grande que la Tierra pero más pequeño que Neptuno.
Estos mundos son comunes en la galaxia, aunque no existe ninguno parecido en el sistema solar. La pista surgió desde un campo inesperado: la ingeniería de combustión.Antes de dedicarse a estudiar exoplanetas, Yang investigaba motores.
Al revisar datos obtenidos por telescopios espaciales observó un patrón que le resultó familiar. Los planetas más opacos aparecían dentro de un rango específico de temperaturas, una curva muy parecida a la que se observa cuando los motores producen más hollín.El equipo descubrió que, aunque la parte visible de estos planetas no alcanza temperaturas tan extremas, sus capas más profundas sí lo hacen.
Allí, el calor y la presión permiten la formación de hidrocarburos aromáticos policíclicos, moléculas que también participan en la creación del hollín presente en los escapes de vehículos. Según el modelo, estas partículas se forman en las profundidades y luego ascienden hacia las capas superiores de la atmósfera, donde generan una bruma capaz de bloquear parte de la luz que observan telescopios como el James Webb.
Los autores aclaran que estos mundos están muy lejos de ser habitables. Muchos orbitan tan cerca de sus estrellas que podrían tener océanos de magma o soportar presiones extremas.No obstante, entender cómo se forman estas nubes de hollín podría ayudar a reconstruir la historia de los planetas.
La cantidad de carbono y oxígeno presente en esas atmósferas ofrece pistas sobre dónde y cómo se formaron dentro de sus sistemas estelares.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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