La noche de Kansas que volverá en forma de emoción a nuestra mente

SANTA FE.— Lloraban y reían . Los que lloraban, lo hacían de emoción.
Los que reían, también. Y alegría pura, claro.
Acababan de ver una demostración magnífica de alguien que ya no soporta adjetivos calificativos. Su figura, su calidad extrema, su aura y sus números, exceden todos los términos que ofrece una lengua española que no nos da la posibilidad de encontrarlo.
O en todo caso, Messi , en su calidad de ser sobrenatural, supera la riqueza de un idioma “incompleto”. Al menos para calificarlo a él.
La gente se iba del estadio en modo éxtasis. El estadio de Kansas había tenido tres explosiones al estilo de aquella que, según cuenta la historia, se constituyó en el griterío más fuerte que se haya registrado en un estadio y durante una competencia deportiva.
Habían asistido a una verdadera joya futbolera. Y con casi 39 años.
Antes del partido, las camisetas argentinas se multiplicaban. Si en el estadio hubo 69.000 espectadores, el 90 por ciento tenía la celeste y blanca.
Pero eso no quiere decir que hayan sido todos argentinos. Hondureños, colombianos, guatemaltecos, orientales, norteamericanos, asiáticos y africanos.
Todos estaban con la “10” de la selección, algo que jamás se vio en la historia del fútbol. Porque Messi podrá superar el record de Klose (le falta un gol), pero es muy posible que Mbappé (que tiene 11 años menos), después se quede con esa marca histórica.
Pero, ¿se venderán más camisetas de Mbappé que las que se vendieron por Messi? Rotundamente, no.
La presencia de santafesinos también se hizo notar. Daniel Arditti y Sergio Winkelman no comparten los mismos colores (uno es de Colón y otro de Unión ), pero son amigos, colegas en el negocio de la construcción y armaron el viaje a Estados Unidos, donde también está Lucho Trento , hombre importante en la estructura de Pilay.
En el caso de Arditti, acompañado por Abby , su hijo, que se va recuperando de una enfermedad que lo obliga a alternar entre la silla de ruedas y una caminata lenta, pero caminata al fin. Con ellos, gente de Rafaela que siempre encontramos en cada viaje con la selección y la grata presencia de santafesinos que nunca faltan, inclusive con algunos de ellos que hace tiempo están radicados en esta ciudad prolija, ordenada, con un verde intenso que le crea una escenografía de naturaleza casi perfecta.
No tanto como ver a un Messi extraordinario como el que pasó por esta ciudad, en una noche histórica y que nos costará mucho olvidarla. Bastará con que alguien, alguna vez y en cualquier circunstancia, diga: “¿se acuerdan de aquella noche de Kansas…? , para que todos hagamos el ejercicio memorioso de lograr que vuelva a nuestra mente el recuerdo de un día en el que los argentinos volvimos a estallar los corazones de alegría.
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
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