¿Por qué un olor puede transportarte a un momento de tu vida más que una fotografía?

SANTA FE.— Basta con sentir el olor de una comida casera, un perfume que alguien usaba o el aroma de un patio después de una tormenta para que, de manera casi instantánea, aparezcan imágenes, sensaciones y emociones de otro momento de la vida. No hace falta hacer un esfuerzo consciente: el recuerdo simplemente llega.
Muchas personas experimentan esta sensación con frecuencia y se sorprenden al comprobar que un olor puede resultar mucho más poderoso que una fotografía o una canción para revivir el pasado . Lejos de ser una casualidad, la explicación está en el funcionamiento del cerebro y en la manera en que procesa los estímulos del olfato.
El olfato, el único sentido con un camino directo hacia las emociones Los seres humanos reciben información del entorno a través de los cinco sentidos, pero el olfato tiene una característica que lo diferencia de todos los demás. Cuando percibimos un olor, las moléculas aromáticas ingresan por la nariz y son detectadas por millones de receptores especializados.
Esa información viaja hasta el bulbo olfatorio, una estructura ubicada en la base del cerebro que actúa como la primera estación de procesamiento de los aromas. Lo particular es que, desde allí, la señal llega casi de manera directa al sistema límbico, una región cerebral estrechamente vinculada con la memoria, las emociones y el aprendizaje.
En ese circuito participan estructuras fundamentales como la amígdala, encargada del procesamiento emocional, y el hipocampo, considerado el centro de almacenamiento de los recuerdos. A diferencia de lo que ocurre con la vista o el oído, que primero pasan por otras áreas cerebrales antes de ser interpretadas, el olfato tiene un acceso mucho más inmediato a las zonas responsables de las experiencias emocionales.
Esa conexión explica por qué un aroma puede provocar una reacción casi automática y despertar recuerdos con una intensidad sorprendente. No se trata únicamente de recordar un hecho.
Muchas veces también regresan las emociones asociadas a ese momento: alegría, nostalgia, tranquilidad, seguridad o incluso tristeza. Por eso, un simple olor puede hacer que una persona vuelva mentalmente a la cocina de su infancia, a unas vacaciones familiares o al abrazo de un ser querido que ya no está.
Los recuerdos que nacen del olfato suelen ser más intensos Diversas investigaciones en neurociencia coinciden en que los recuerdos evocados por un aroma suelen ser más antiguos, más vívidos y emocionalmente más fuertes que aquellos que se activan mediante imágenes o sonidos. Este fenómeno incluso tiene un nombre dentro de la psicología: el "efecto Proust", inspirado en el escritor francés Marcel Proust, quien describió en una de sus obras cómo el sabor y el aroma de una magdalena mojada en té despertaban en el protagonista una avalancha de recuerdos de la infancia.
Décadas después, la ciencia comprobó que aquella descripción literaria tenía un sólido fundamento biológico. Los especialistas sostienen que los olores quedan registrados junto con el contexto emocional en el que fueron experimentados por primera vez.
Por ejemplo, si una persona asocia el perfume de jazmín con la casa de sus abuelos, cada vez que vuelva a percibir ese aroma probablemente recuerde no solo el lugar, sino también las sensaciones de protección, afecto o felicidad que vivía en aquel entonces. Algo similar ocurre con el olor de una torta recién horneada, el humo de una chimenea, el protector solar utilizado durante las vacaciones o el característico perfume de los libros viejos.
Cada experiencia va construyendo una especie de archivo sensorial que permanece almacenado durante años, incluso cuando otros recuerdos parecen haber desaparecido. Los aromas también pueden influir en el estado de ánimo La estrecha relación entre el olfato y las emociones explica por qué determinados aromas pueden modificar nuestro estado de ánimo.
Algunas fragancias generan sensación de calma, mientras que otras transmiten energía o ayudan a mejorar la concentración. Por ese motivo, disciplinas como la aromaterapia utilizan aceites esenciales con el objetivo de favorecer el bienestar emocional, aunque los especialistas aclaran que no reemplazan tratamientos médicos ni psicológicos cuando estos son necesarios.
También es frecuente que ciertos olores despierten rechazo o incomodidad. En esos casos, el cerebro suele estar asociando ese aroma con una experiencia negativa vivida anteriormente, aunque la persona no siempre sea consciente de cuál fue ese episodio.
La memoria olfativa actúa muchas veces de forma automática y no necesita que el recuerdo aparezca de manera completamente consciente para influir sobre las emociones. Una herramienta que también ayuda a cuidar la salud En los últimos años, el olfato inició a recibir mayor atención por parte de la medicina.
La pandemia de COVID-19 puso de relieve la importancia de este sentido, ya que la pérdida del olfato fue uno de los síntomas más frecuentes de la enfermedad. Desde entonces, múltiples estudios dem
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
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