Lionel Messi no juega al fútbol, redefine la historia. En un estreno idílico ante Argelia en Kansas City, el capitán argentino firmó un triplete (3-0) para derribar dos de los muros más imponentes del deporte rey: se transformó en el primer futbolista de la historia en disputar seis Mundiales e igualó al alemán Miroslav Klose como el máximo artillero histórico de las Copas del Mundo con 16 tantos.

A solo unos días de celebrar su cumpleaños número 39, el “10” dio un recital en los minutos 17, 60 y 77 antes de marcharse sustituido por Lionel Scaloni para recibir la ensordecedora ovación de un Arrowhead Stadium entregado a sus pies, permitiendo el ingreso de Nico Paz. Luego de la exhibición, el seleccionador argentino no escatimó en elogios ante los micrófonos, rindiéndose por completo ante la magnitud de la figura del capitán: “Sin palabras que voy a decir, lo que diga yo está de más, es increíble”, declaró el seleccionador Lionel Scaloni luego de el partido.

El seleccionador argentino destacó la vigencia que sigue teniendo el capitán albiceleste. “Lo viene haciendo hace 20 años. Más allá del resultado hay que disfrutarlo porque lo que transmite a todo el mundo es increíble”, le reconoció.

Al propio Messi se le escaparon las lágrimas luego de anotar el primer gol a los 17 minutos; el disparo de salida para su “último tango” mundialista, una cita a la que llega completamente liberado de presiones luego de la gloria eterna alcanzada en Qatar. La ambición del rosarino no se detuvo ahí.

Con la segunda de sus dianas de la noche —marcada ante Luca Zidane, hijo del legendario Zinedine Zidane—, Messi le ganaba el pulso en vivo a Kylian Mbappé, quien horas antes había alcanzado temporalmente los 14 goles con un doblete. El éxtasis definitivo en Kansas City llegó en el minuto 77.

Con un remate quirúrgico desde la frontal del área, el “Diez” desató la locura total en la considerada cancha más ruidosa del planeta para sellar su hat-trick. Un partido redondo que estira la leyenda del futbolista más grande de la era moderna: con esta exhibición, Messi celebró también su partido número 200 con la camiseta albiceleste y su gol 120 con la selección.

Una locura sin techo.