La relación entre alcohol y violencia está ampliamente documentada. Algunos estudios estiman que entre el 30 y el 50% de las agresiones y homicidios son perpetrados por alguien en cierto grado de embriaguez.

Pero un estudio publicado este miércoles en la revista Criminology señala que esta relación podría debilitarse de una forma inesperada: con Ozempic. El estudio es poblacional, se llevó a cabo con una muestra de 821 adultos y no permite hablar de efectos directos sobre la criminalidad.

Pero da ciertas pistas sobre la forma en que la violencia toma forma en nuestro cerebro. Y sobre cómo podríamos controlarla.

Seguir leyendo