La primera obra de Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867 - Menton, 1928) que cayó en sus manos fue precisamente La barraca, cuando había que sortear la censura franquista gracias a libreros que conseguían algunos títulos prohibidos. Magüi Mira (Valencia, 1944) conoce el mundo del campo donde transcurre la famosa novela, pero también los escombros de la posguerra, y ha plasmado sobre las tablas del Teatro Fernán Gómez el desarraigo y la violencia que describe el literato valenciano.

Su versión teatral se aleja de tópicos y costumbrismo, insuflando poesía a un drama que resuena en la actualidad. Nos relata en esta deliciosa conversación sus recuerdos de infancia, la pesadilla de la riada de 1957, una vida licenciosa en Barcelona y el modo en que aterrizó en los escenarios que tanto ama.'La barraca' nos habla del desarraigo y la falta de identidad, de alguien que llega a un lugar y no lo quieren porque es de fueraEn la riada de Valencia en 1957 estuvimos completamente aislados y mi padre volvía de achicar agua, lleno de barro y desencajadoHe cambiado el final de 'La barraca' por herencia de los griegos, cuyos héroes nunca se rendíanEnfermé física y mentalmente porque necesitaba algo más en la vida que llevar a mis hijas al cole y hacer patatas con costillasViví la pareja abierta en Barcelona, pero me faltaba la pulsión emocional y sentí el vacío de no establecer ninguna relaciónComo presidenta de la Academia quiero llevar las artes escénicas a la excelencia, conectar con la vida real y dignificar la profesión