Cuando se trata de dinero, pesan más los grandes errores que los grandes aciertos. Una mala decisión como endeudarse con la tarjeta de crédito puede sepultar tu economía durante décadas y por eso es tan importante detectarlos para poder ponerles arreglo lo antes posible.Lo mejor es que la mayoría de estos errores con el dinero se repiten se repiten y no son difíciles de solucionar ni de entender.

De hecho, suelen atacar la base lo que todo el mundo entiende como una buena gestión de las finanzas personales. Marc Quiroga, analista financiero titulado EFA y CEFA, asimismo de director académico de Método Linvest, nos descubre los cinco fallos críticos con el dinero que hay que evitar a toda costa.

Vivir sin saber cuánto gastas"Si no sabes exactamente en qué se va tu dinero, es muy difícil tomar buenas decisiones financieras y detectar fugas de gasto" explica Marc Quiroga. Y cuando esto ocurre, es más fácil caer en el resto de errores financieros y, sobre todo, en el más peligroso: gastar más de lo que ingresas, que más que un error es el principio del fin.Y es que todo el mundo tiene claro que lo mínimo que necesitan unas finanzas sólidas es que los ingresos superen a los gastos para no tener que recurrir a la deuda de forma constante.

La forma de lograrlo es mediante un presupuesto que incluya tanto los ingresos como los gastos fijos y variables. Solo así es posible saber exactamente en qué se está gastando dinero y poder ponerle remedio.No tener un fondo de emergenciaCrear un colchón de emergencia es siempre el primer paso para poner en orden tus finanzas.

Este fondo tiene una misión muy clara: protegerte para que un gasto no planificado haga saltar el presupuesto. Como resume el experto "cuando llega un imprevisto, la falta de colchón puede obligarte a recurrir a deuda cara o a tomar decisiones precipitadas".De hecho, ese es el principal riesgo de no contar con esta herramienta: si se rompe el coche, falla un electrodoméstico o hay un gasto médico y tu presupuesto está justo tendrás que endeudarte.

Asimismo, como será una emergencia, puede que tengas que usar un préstamo rápido con tipos elevados. Y si tienes inversiones, puedes verte obligado a vender en el peor momento.Al final, este colchón de emergencia es el pilar de la tranquilidad financiera porque te permite decidir con tranquilidad y no con prisas.

La cantidad recomendada para ese colchón depende de la situación particular, pero lo más repetido es entre 3 y 6 meses de gastos fijos como punto de partida. Abusar de la deuda de consumoEste es uno de los fallos más repetidos y tiene tres consecuencias muy concretas.

La primera es que "financiar compras recurrentes o innecesarias puede hacer que acabes pagando mucho más por productos que pierden valor rápidamente", explica Quiroga. Al final, toda deuda tiene intereses que hay que pagar y cuando se trata de gastos de consumo que pagas con tarjeta de crédito a plazos, esos intereses pueden superar fácilmente el 10%.La segunda consecuencia es que es fácil terminar gastando más de la cuenta.

El simple hecho de financiar la compra predispone a nuestro cerebro a gastar más porque no existe el efecto dolor de pagar con metálico o de ver cómo el dinero sale de tu cuenta que sí hay con una tarjeta de crédito. Esto es lo que hace que se acumulen los gastos hormiga en pequeños caprichos, pero también que gastes 5.000 euros más en el coche solo porque te lo financian.

La tercera consecuencia es la más silenciosa, pero también la más peligrosa: vivir con deudas constantes es uno de los principales motivos de estrés financiero, incluso si tus finanzas dan para hacerles frente. Comprar productos que no te puedes permitir con tu salario"Hemos normalizado compras como tener un iPhone en el bolsillo, aunque para muchas personas suponga prácticamente un salario entero", resalta el experto.

Y en este punto no se trata de comprar lo más barato ni de privarse del iPhone, sino de pararse a pensar antes el coste real de esa compra y su impacto en sus finanzas.La primera forma de analizarlo es la que ya indica el experto: ponerla en contexto frente al salario o calcular cuántas horas de trabajo cuesta eso que quieres. Así logramos distanciar el impulso de compra de la decisión final y obligamos a nuestro cerebro a calibrarla con el dolor real medido en horas de trabajo.La segunda es analizar el coste de oportunidad o lo que podrías hacer con ese dinero si compras una alternativa más asequible.

Y, por supuesto, analizar si realmente necesitas ese iPhone y le vas a sacar todo el partido o para el uso que haces sirve un móvil más barato, por ejemplo.Confundir ingresos altos con salud financieraEl último fallo también es muy habitual. Lo cierto que "ganar mucho no significa estar bien financieramente si el nivel de gasto crece al mismo ritmo que los ingresos".

Lo que importa es lo queda al final de mes y la tasa de ahorro real. Es muy habitual ver a personas con salarios elevados que viven justas y prácticamente no llegan al final de mes porque su tren de vida es igual de elevado.

Para estos perfiles, un gasto inesperado también puede romper el presupuesto. La única diferencia es que pueden tener algo más de margen de maniobra a la hora de ajustar gastos.De todas formas, la clave es entender que lo que define la salud financiera es en realidad la tasa de ahorro (ahorrar entre un 10% y un 20% del salario de forma automática) y el nivel patrimonial, que es la suma del dinero ahorrado más el resto de bienes como la vivienda.