Lucha libre en la Coliseo de Guadalajara se pintó mundialista

La fiebre mundialista alcanzó uno de los rincones más tradicionales del deporte mexicano: la Arena Coliseo de Guadalajara, a donde cientos de extranjeros acudieron para vivir una experiencia única y muy mexicana.Como cada 'Martes de Glamour', el inmueble de Medrano 67 abrió sus puertas para una nueva función de lucha libre, pero esta vez el color fue distinto. Entre máscaras, capas y carteles apareció un invitado inesperado: el Mundial.
Desde que los aficionados cruzan la entrada, el ambiente internacional se hace evidente.Las máscaras de El Santo, Místico, El Grande Americano, Blue Demon y otros ídolos del pancracio conviven con camisetas de selecciones nacionales. La verde de México fue la más vista en las tribunas, aunque también destacaron los colores de España, Francia, Uruguay y otras naciones que hoy viven la emoción del torneo.
La Arena Coliseo se transformó por unas horas en una pequeña reunión de naciones. Coreanos, alemanes, ingleses, un noruego perdido en la parte alta, mexicanos y aficionados de distintas partes del planeta comparten espacio bajo el mismo techo.Gritan, reclaman, celebran, insultan al rudo y aplauden al técnico.
Tal como ocurre en las sedes mundialistas, donde miles de aficionados encuentran en el futbol un idioma común, en el pancracio las diferencias desaparecen apenas suena la campana.No importa si alguien llegó desde Seúl, Berlín, Oslo o de aquí a la vuelta. El lenguaje es universal.
Se entiende cuando un luchador se lanza en vuelo sobre las primeras filas, cuando conecta un tope suicida o cuando una máscara está a punto de romperse.La clase y la educación quedan en pausa por un par de horas. Un aficionado alemán que apenas domina algunas palabras en español aprende rápidamente el vocabulario básico de la lucha libre mexicana.
Quizá un "¡ch$&#-a tu madre!" lo aprende antes que un "hola" o un "adiós", mientras que un visitante asiático entiende de inmediato cuándo es momento de apoyar al técnico o castigar al rudo con las palabras anteriores. Mientras el planeta entero vive la fiebre mundialista, por la puerta de la emblemática Arena Coliseo el Mundial entra sin pagar boleto.
No para robarse el espectáculo, sino para compartirlo.Los visitantes extranjeros descubrieron la pasión de la lucha libre mexicana y los aficionados al pancracio se sumaron al ambiente global que acompaña a la Copa del Mundo.Los conteos también se vuelven internacionales. El tradicional "¡uno, dos, tres!" podría escucharse en español, pero también en alemán: "eins, zwei, drei", o en coreano: "hana, dul, set".
Sin importar el idioma, todos esperan lo mismo: el golpe final sobre la lona.Afuera hablan idiomas distintos. Adentro todos hablan lucha libre.
MC
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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