Erling Haaland hizo su debut este martes en un Mundial y Noruega lo sabe. En su regreso a una Copa del Mundo luego de 28 años, la selección europea aplastó por 4-1 a Irak en Boston con dos tantos de su delantero estrella, que asimismo provocó el último tanto, en el sexto minuto de descuento.

Así, los nórdicos comenzaron el torneo con paso firme en el Grupo I, en el que también Francia empezó con éxito, con un 3-1 sobre Senegal.Casi infalible, Haaland transformó en un grito de festejo tres de las cuatro chances que tuvo. Ambicioso y optimista, se arrojó al suelo por detrás de dos defensores que lo perseguían en un centro bajo al segundo palo para abrir el marcador en el primer tiempo.

Y antes del cierre de esa etapa, generó el 2-1 al presionar a un defensor y al arquero en la salida: bloqueó el intento de despeje del guardavalla con su pierna derecha y la pelota terminó dentro del arco, cuando el empate parcial de los asiáticos había generado un instante de incertidumbre.Pudo anotar otro tanto Haaland cuando un grotesco en la defensa rival le dejó la pelota a merced en el borde del área, pero Jalal Hassan logró allí taparle el remate cruzado que tenía aroma de 4-1. Antes, en un tiro de esquina, los defensores habían intentado que el jugador de Manchester City no pudiera cabecear, pero llegó libre Leo Ostigard, de frente al arco, para conectar y estirar la ventaja (3-1).

Entonces, a menos de un cuarto de hora para el final, Irak ya había bajado los brazos, después de buscar, especialmente con centros, una y otra vez, con peligro y sin puntería.El que nunca bajó los brazos fue Haaland, que en el sexto minuto de descuento sí fue el autor intelectual del 4-1. Les pidió a sus compañeros con gestos muy ampulosos ir a buscar el centro en un tiro libre en el que Julian Ryerson y Patrick Berg deseaban conservar la pelota junto a un lateral.

No obstante, la actitud del gigante noruego los entusiasmó, el balón llegó al área luego de un cambio de frente y, como si fuera la primera jugada o si estuvieran 0-0, Haaland la peleó en el segundo palo para ponerla de cabeza adentro, a pasos de la línea. Kristian Thorstvedt no pudo empujarla, el arquero se chocó con dos compañeros y Aymen Hussein, un delantero que defendía el palo, no logró despejar y anotó en contra.En un duelo intenso, pero sin demasiada pierna fuerte, el responsable de la única tarjeta amarilla también fue el goleador.

Zaid Tahseen, que había sido el otro responsable de la falla en la salida de Irak en el segundo gol, lo bajó a Haaland en el círculo central cuando el número 9 arrancaba su carrera con la mira en el arco que siempre tiene entre ceja y ceja.En la ruta mundialista, Noruega tiene como próximo adversario a Senegal, el lunes que viene en Nueva Jersey. Tendrá enfrente a un rival algo más exigente que los asiáticos, pero muy necesitado después de caer en el estreno horas antes ante los franceses.

Y será otra oportunidad para que Haaland siga dando muestras de su avidez por el gol, esa que no sólo deja en evidencia en su club, sino que llevó a su selección de regreso a un Mundial al ganar la zona europea que compartía con Italia, al que derrotó en los dos partidos y mandó al repechaje, que finalmente la Azzurra no pudo superar. Allí, Erling anotó 16 tantos y fue el máximo goleador... de las eliminatorias en todo el mundo.La Copa del Mundo que se desarrolla en Estados Unidos, México y Canadá es apenas la primera gran participación suya en un torneo de renombre a nivel de selecciones, ya que el conjunto noruego no jugó la Eurocopa ni en 2020 ni en 2024.

Y lo hizo con un detalle en la camiseta que captó la atención: llevó su doble apellido (Braut Haaland), en honor a su madre, la ex atleta de heptatlón Gry Marita Braut, en lugar del tradicional que se le ve en cada juego habitualmente. Haaland hizo los dos primeros goles de Noruega en el Mundial 2026Así, a los 25 años, el Androide sostiene su furia goleadora en el torneo en el que tanto esperó su Noruega para disputarlo.

Con 57 gritos en 51 partidos en la selección, su eficacia es la mejor arma de un equipo que se permite soñar. Como ese grupo de chicos que antes de salir los futbolistas a la cancha fueron a abrazarlo en el túnel, como si ya conocieran el final de la película del martes.