El talento de Josko Gvardiol se disparó rápido desde las inferiores del Dinamo Zagreb, al que llegó como niño que competía con chicos de mayor edad, más grandes y más fuertes. Su padre vendía pescados en el mercado, donde el propio Josko ayudaba detrás del mostrador.

No obstante, a los 16 años sufrió un estancamiento en el Dinamo, que lo dejó atronillado en la banca. Para superar la crisis, un amigo de la familia y exfutbolista, Ronald Siklic, colgó en la habitación de Josko un cartel hecho a mano.

Era un mapa mental con la palabra Uspjeh (Éxito) en el centro, rodeada de conceptos como disciplina, foco, descanso y redes sociales (limitadas a 20 minutos diarios). En la esquina superior izquierda se leía: "Plan A".

Justo abajo, una máxima que guiará su vida: "No hay plan B". Con 17 años marcó su primer gol profesional pero, lejos de los lujos, regresó a casa en tranvía, entre aficionados.

A los 19 años dio el salto a la Bundesliga cuando el Leipzig lo contrató por 37 millones de euros. Luego de consagrarse en el Mundial de Qatar 2022, donde anotó en el partido por el tercer puesto, su cotización se disparó.

Aunque su padre soñaba con verlo en el Real Madrid, el Manchester City de Pep Guardiola pagó 80 millones de euros por él, convirtiéndolo en el defensa más caro del mundo. El futbol cambió al grado de que hoy en día los zagueros tienen precio de goleadores.

"En el futbol y en la vida hay un factor clave: la confianza. Llegar a la Premier League en tu primera temporada cuando tienes 21 años no es fácil de manejar.

Llegó a un equipo que venía de ganar el triplete y era un poco tímido, como pensando: 'No quiero arruinar la estructura que ya tienen'. Es cuestión de tiempo.

Ha venido para quedarse muchos años", indicó, en su día, Guardiola. Hoy, consolidado en la élite inglesa, el defensor central se prepara para liderar de nuevo a la selección croata.

A sus 24 años, es ambicioso, quiere llegar lejos y no piensa renunciar a nada. Al fin y al cabo, en su mapa mental nunca existió más alternativa que el éxito.

Gvardiol llega al Mundial 2026 como pieza clave de Croacia, luego de superar una grave lesión que puso en duda su participación. El zaguero renovó con el Manchester City hasta 2031.