Los políticos de todos los tiempos, en sistemas democráticos o autoritarios, han sido siempre criticados. Duramente.

Con razón o sin ella. Se suele decir que los políticos de antes eran mejores e incluso estadistas.

Las hemerotecas nos muestran que no fue así a juzgar por las tensiones y los desprecios que tuvieron que soportar. Luego, al cabo del tiempo, la historia deja de lado las emociones y opiniones del momento y empieza a emitir las primeras valoraciones, que casi siempre son sometidas a revisión.Seguir leyendo...