El latido ecuatoriano en Nueva York: nostalgia, fe y trabajo

Alejandra Vélez Caminar por el parque de Flushing, en Queens, se siente como cruzar una frontera invisible hacia el corazón de Ecuador. En medio del bullicio neoyorquino, la comunidad ecuatoriana en Queens se aferra a sus raíces con una intensidad que conmueve.
En cada paso se revela un mosaico de historias: compatriotas animados a hablar, otros nostálgicos y algunos con una sensibilidad a flor de piel. La mayoría comparte un motor idéntico: mantener vivas las ganas de regresar a Ecuador.
Más noticias Añoranzas bajo el sol neoyorquino: el motor de dos familias ecuatorianas en Brooklyn Las camisetas amarillas pintan Queens, en Nueva York, en el debut de Ecuador en el Mundial 2026 Milton Espinosa: la voz del anhelo del retorno El encuentro con la nostalgia inició al conversar con Milton Espinosa, un cuencano que lleva 33 años residiendo en esta metrópoli competitiva. Con sus nietas nacidas aquí, Milton recuerda que la vida en los años noventa era más accesible y económica que la realidad actual. “Hoy en día un trabajo no es suficiente; la renta está muy elevada y los víveres son demasiado caros”, dice con la voz de preocupación mientras analiza el panorama económico.
Milton Espinosa junto a sus nietas. Foto: El Comercio A pesar de ser ciudadano estadounidense y viajar constantemente, su meta es clara: espera que su última hija termine el colegio para emprender el regreso definitivo. “No hay como la tierra de uno”, sentencia con profunda convicción.
Nayeli Borja: esfuerzo diario a través del comercio local A unos metros, el ambiente se llena de color con la presencia de Nayeli Borja, una joven quiteña que lleva cuatro años en ueva York. Ella se dedica al comercio de banderas y artículos festivos, reflejando la capacidad del ecuatoriano para buscar el sustento diario. “El ecuatoriano se las rebusca”, afirma Nayeli mientras ofrece banderas traídas directamente desde Ecuador.
Nayeli Borja vende banderas de Ecuador. Foto: El Comercio Explica que el parque se transforma cada domingo en un punto de encuentro familiar y comunitario. “Vienen a compartir, a pasar un domingo en familia”, relata, evidenciando cómo el espacio público se convierte en un pedazo de su propia tierra.
Ruth Jara: resiliencia y realidad migrante Una de las voces más conmovedoras fue la de Ruth Jara Núñez, una ambateña con casi 47 años de residencia en Nueva York. Ruth define al parque de Flushing como “la casa del ecuatoriano”, un lugar donde confluyen las costumbres de todas las provincias del país.
Ruht lleva su carrito cubierto con la bandera de Ecuador. Foto: El Comercio “Los sentimientos son encontrados; se ve a la comunidad unida, pero también la cantidad de compatriotas que han migrado con un sueño que a veces les golpea”, confiesa Ruth.
A pesar de haber construido su vida y tener a sus cinco hijos y nueve nietos en Estados Unidos, no oculta las dificultades del entorno. “La vida aquí en Nueva York para nosotros es bastante dolorosa y dura”, concluye, manteniendo intacto el orgullo por la honestidad y el trabajo de su gente. Te recomendamos
Información de El Comercio (Ecuador). Edición y redacción: Noticias Today.
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