La sección sindical de la Taberna Garibaldi, el establecimiento fundado como un "espacio antifascista" en Madrid, entre otros, por Pablo Iglesias, ha denunciado este martes en un comunicado que los trabajadores soportan jornadas de trabajo de hasta 14 horas, trato vejatorio y la vulneración de sus derechos laborales. Una situación que se produce, aseguran, desde hace más de un año.

"La distancia entre el discurso y la realidad laboral sigue siendo insostenible", expresan. El texto habla así de una diferencia notable entre la imagen que se proyecta y la realidad de quienes trabajan en este establecimiento: "No podemos aceptar que espacios que se reivindican como progresistas, feministas, transformadores o comprometidos con la justicia social mantengan puertas adentro dinámicas laborales que reproducen exactamente aquello que dicen combatir".La sección sindical señala que se constituyó hace un año con el objetivo de defender los derechos de la plantilla y construir "un espacio de trabajo digno, democrático y coherente con los valores que la empresa proyecta públicamente".

Durante estos 12 meses, describen, han presentado propuestas y reivindicaciones como la entrega de cuadrantes en los plazos establecidos por convenio, la implantación de un sistema de fichaje transparente, la adaptación de la Prevención de Riesgos Laborales o la entrega de nóminas pendientes. También aseguran que han presentado un mecanismo de control para las horas extraordinarias y denuncian la falta de un protocolo frente a las violencias machistas, que es todavía "inexistente" aunque ha sido solicitado en numerosas ocasiones.

Pese a sus propuestas, aseguran que durante todo este tiempo la plantilla ha soportado "jornadas de hasta 12 y 14 horas, cambios organizativos sin planificación, incumplimientos reiterados de derechos laborales básicos y situaciones de trato vejatorio por parte de responsables de la empresa". "Un año después seguimos esperando respuestas.

Seguimos esperando hechos. Porque la coherencia política no se mide por lo que se proclama desde un escenario o una red social, sino por cómo se trata a quienes sostienen cada día el proyecto con su trabajo.

La organización sindical no es el problema. El problema es que haya que organizarse para exigir derechos básicos en un espacio que presume de defenderlos", concluye la sección sindical en el comunicado, desde donde aseguran que seguirán denunciando estos hechos "hasta que la dignidad laboral deje de ser una promesa y se convierta en una realidad".