En América Latina, nacer en una familia pobre sigue siendo uno de los mayores obstáculos para salir adelante, de acuerdo con Francisco Ferreira, director del Instituto Internacional de Desigualdades en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). "Si conocemos quiénes son tus padres, dónde naciste y cuál era su situación económica, podemos predecir buena parte de tus ingresos futuros", explicó durante el Sexto Seminario Regional de Desarrollo Social de América Latina y el Caribe organizado por la Comisión.

Ferreira indicó que más de la mitad de las diferencias económicas que existen en la región pueden explicarse por factores heredados, como la educación de los padres, su ocupación, el lugar de nacimiento o incluso el origen étnico.Ante ello, agregó que en la región no solo enfrenta altos niveles de desigualdad, sino que asimismo esa desigualdad se transmite de generación en generación.De acuerdo con Ferreira, la llamada "desigualdad heredada" refleja qué tanto las condiciones familiares determinan las oportunidades de una persona.Explicó que en varios países latinoamericanos más de 50 por ciento de la desigualdad actual puede asociarse a circunstancias sobre las que las personas no tienen control al nacer.Destacó que entre todos los factores analizados, la educación de los padres apareció como el elemento con mayor influencia sobre el futuro económico de los hijos.Ferreira destacó que aunque en las últimas décadas aumentó el acceso a la educación en la región, eso no necesariamente significa que exista una mayor movilidad socialLas investigaciones muestran que las posibilidades de ascender económicamente continúan estrechamente ligadas al entorno familiar."Los países con más desigualdad también suelen ser los países donde es más difícil cambiar de posición social", resaltó. Una de las regiones con peor desempeño del mundoAl comparar a América Latina con otras regiones, Ferreira precisó que los países latinoamericanos aparecen de manera consistente entre aquellos donde la desigualdad se hereda con mayor fuerza.Incluso, destacó que el fenómeno es más persistente que en muchas economías desarrolladas.Por lo anterior indicó que mientras las oportunidades sigan dependiendo del hogar en el que una persona nace, será difícil romper los ciclos de pobreza y exclusión que afectan a millones de familias en la región.Ante tal panorama, Franciso Ferreira resaltó que el desafío de los próximos años será diseñar políticas públicas capaces de reducir el peso que tiene el origen familiar sobre el futuro de las personas.“Mejor educación, reducción de brechas territoriales y mayores oportunidades para los sectores más vulnerables son algunas de las herramientas que podrían ayudar a romper la transmisión de la desigualdad entre generaciones”, expresó.“Porque en América Latina, el lugar donde una persona nace sigue siendo uno de los mejores indicadores de dónde terminará”, concluyó.MVDJ