La recomendación de prohibir por completo el uso de pantallas después de una conmoción cerebral podría no ser la mejor estrategia para los adolescentes. Una investigación difundida por 'JAMA Network Open' sugiere que una exposición moderada a dispositivos electrónicos durante los primeros días luego de la lesión no empeora la recuperación e incluso podría asociarse con una menor persistencia de los síntomas.El trabajo analizó a jóvenes de entre 11 y 17 años que habían sufrido una conmoción cerebral y estudió el efecto del tiempo de pantalla durante la fase inicial de recuperación.

Los resultados cuestionan las pautas más estrictas de reposo cognitivo que tradicionalmente se han recomendado a estos pacientes.Según los investigadores, los adolescentes que mantuvieron un uso moderado de teléfonos móviles, televisión o videojuegos experimentaron una evolución más favorable que aquellos que evitaron por completo cualquier tipo de pantalla durante los primeros días luego de la lesión.Los autores señalan que el objetivo no es promover un uso ilimitado de los dispositivos electrónicos, sino encontrar un equilibrio. De hecho, advierten de que una exposición excesiva sí podría resultar contraproducente y retrasar la recuperación.La recomendación más habitualDurante años, la recomendación habitual consistía en limitar al máximo cualquier actividad que requiriera esfuerzo cognitivo, incluidas las relacionadas con las pantallas.

No obstante, investigaciones más recientes han comenzado a cuestionar los beneficios del reposo absoluto.Los responsables del estudio sostienen que una reincorporación gradual a las actividades cotidianas podría ser más beneficiosa para los pacientes. En esa línea, defienden que el uso moderado de pantallas puede formar parte de ese regreso progresivo a la normalidad.Los investigadores recuerdan que cada caso es diferente y que las pautas deben adaptarse a la evolución y tolerancia de cada adolescente.

Por ello, insisten en que cualquier vuelta a las actividades habituales debe hacerse de forma gradual y bajo supervisión médica.Los hallazgos apuntan, en definitiva, a que la recuperación luego de una conmoción cerebral no pasa necesariamente por eliminar por completo las pantallas, sino por hacer un uso razonable y adaptado a las necesidades de cada paciente.