Sales, trabajas, quedas con gente,... En definitiva, haces una vida normal.

No obstante, sientes una sensación de desconexión interna, como si algo dentro de ti se hubiera apagado. Los expertos lo definen como vacío emocional, que no siempre aparece como una tristeza intensa o evidente.Para saber más, hablamos con la psicóloga que explica cómo muchas personas intentan llenar ese malestar manteniéndose ocupadas constantemente.

"A veces aparece como una necesidad constante de distracción: mirar el móvil continuamente, llenar la agenda, consumir contenido o necesitar estar siempre haciendo algo para no parar", señala. El problema es que, cuando llega el silencio, esa sensación vuelve a aparecer.Por qué cada vez más personas sienten vacío emocionalSegún explica Esther Boada, el ritmo de vida actual tiene mucho que ver con este fenómeno.

"Desde la neurociencia sabemos que el cuerpo y el sistema nervioso necesitan algo más que estímulos constantes. No estamos diseñados para vivir hiperconectados digitalmente y desconectados emocional y corporalmente", afirma.La psicóloga también señala que las grandes ciudades y el estilo de vida acelerado generan una paradoja muy actual: estamos rodeados de personas, conversaciones y estímulos, pero muchas veces falta conexión real.

"El cerebro necesita conexión, seguridad y pertenencia, no solo interacción constante", explica.Ese vacío suele ir acompañado de una sensación de carencia difícil de definir. Muchas personas sienten que les falta algo, aunque no sepan exactamente qué es.

Y, según Boada, muchas veces tiene relación con la desconexión de uno mismo y con la falta de propósito o dirección vital."Vivimos en un mundo con tantísimos estímulos, información y ruido mental que cada vez cuesta más parar para preguntarse: ¿cómo quiero vivir realmente?, ¿qué cosas me hacen sentir en paz?, ¿qué vida tiene sentido para mí más allá de simplemente rendir o sobrevivir?", reflexiona.Cómo diferenciarlo de la tristeza o del cansancioUna de las claves está en entender que el vacío emocional no funciona igual que la tristeza o el agotamiento físico. La tristeza suele tener una causa más clara y permite conectar con lo que sentimos.

El cansancio, en cambio, suele mejorar cuando descansamos física y mentalmente. Dormir, bajar el ritmo o desconectar ayudan a recuperar energía.El vacío emocional es diferente.

"Muchas veces la persona no sabe exactamente qué le pasa. No siempre llora ni siente una emoción intensa; de hecho, en ocasiones siente justo lo contrario: desconexión, indiferencia o dificultad para disfrutar", explica Esther Boada.Por eso son frecuentes pensamientos como "tengo una buena vida y aun así me siento vacío" o "no entiendo por qué me siento así".

Asimismo, la psicóloga señala que el sistema nervioso puede entrar en una especie de modo supervivencia cuando lleva demasiado tiempo sosteniendo estrés, autoexigencia o desconexión emocional.Cómo se puede gestionarPara Esther Boada, intentar llenar ese vacío haciendo todavía más cosas no suele funcionar. "Muchas veces precisamente aparece porque llevamos demasiado tiempo desconectados de nuestras necesidades emocionales, corporales y vitales", afirma.La especialista insiste en la importancia de volver a conectar con una misma y con los demás de una forma más auténtica y reguladora.

Esto puede incluir bajar el nivel de sobreestimulación, revisar el ritmo de vida, recuperar espacios de pausa real y aprender a escuchar qué necesita nuestro cuerpo y qué partes de nuestra vida están funcionando en automático.También recuerda algo que solemos olvidar: "El cuerpo necesita tribu". Las relaciones humanas tienen un impacto directo sobre el sistema nervioso y pequeñas cosas cotidianas, como sentirte escuchado, compartir tiempo de calidad o tener sensación de pertenencia, pueden influir mucho más de lo que pensamos.Asimismo, Boada considera fundamental recuperar espacios de silencio y conexión interna.

"En una sociedad donde constantemente nos dicen qué deberíamos hacer, consumir o conseguir, cada vez hay menos espacio para descubrir qué tipo de vida nos hace sentir en calma, coherencia y sentido", explica.Y añade que, cuando esta sensación se mantiene en el tiempo o empieza a afectar al bienestar diario, pedir ayuda psicológica puede ser clave. Porque "muchas veces el vacío emocional no habla de falta de fuerza, sino de un sistema nervioso y una identidad que llevan demasiado tiempo intentando sostenerse sin pausa, sin dirección y sin conexión real", concluye la psicóloga.