De los peores equipos del siglo a campeón de la NBA: cómo los Knicks se reconstruyeron para cortar una sequía de 53 años

La NBA tiene un nuevo monarca. Y no es uno muy usual, ya que su nombre no se grababa en el trofeo Larry O’Brien desde hace más de medio siglo.
En el quinto juego de las Finales, los New York Knicks derrotaron por 94-90 a San Antonio Spurs y se proclamaron por primera vez desde la temporada 1972-1973, cortando una larga sequía de 53 años sin títulos.La franquicia de la Gran Manzana volvió a estar en la cúspide de la mejor liga de básquetbol a nivel mundial. No obstante, el trayecto hasta el sitial de privilegio no fue de la noche a la mañana.
Más bien, los neoyorquinos vivieron de los momentos más oscuros de su historia durante las últimas décadas y, a día de hoy, recién pueden celebrar después de una extensa espera.La radiografía del fracaso: dos décadas en el fangoPara sostener que fueron uno de los peores equipos del siglo, basta con mirar los fríos datos de su miseria. Durante las primeras dos décadas del siglo XXI, los Knicks fueron sinónimo de disfunción absoluta.
En todo el siglo, apenas habían logrado clasificar a diez temporadas de playoffs y, antes de este campeonato de 2026, registraban la paupérrima cifra de solo cinco triunfos en postemporada.En 13 campañas distintas ni siquiera alcanzaron las 35 victorias, arrastrando récords absurdos como el periodo entre 2002 y 2010, donde jamás pudieron superar la barrera de los 40 triunfos en un año. Si bien existió un breve repunte competitivo en la era de Carmelo Anthony, el ocaso luego de su partida fue aún peor.
Los registros volvieron a desplomarse, tocando fondo en los años 2015 y 2019 con apenas 17 victorias por temporada. Esta última marca los situó no solo dentro de lo peor de las décadas recientes, sino como uno de los peores rendimientos en la historia de toda la NBA (Los extintos Charlotte Bobcats siguen siendo los peores de todos los tiempos, con apenas un récord de 7-59).La búsqueda de una estrellaTras la salida de “Melo”, la franquicia sufrió una alarmante ausencia de estrellas de primera línea.
Un escenario sumamente perjudicial para una institución como Nueva York, avaluada como uno de los equipos más millonarios en la historia del deporte mundial y eternamente acostumbrada a atraer todos los flashes de la prensa. El punto de quiebre mediático sucedió en la agencia libre de 2020, cuando la gerencia intentó convencer a Kevin Durant de asumir el rol de referente absoluto en la Gran Manzana; no obstante, en un golpe al orgullo neoyorquino, el alero prefirió marcharse con los vecinos, los Brooklyn Nets.Pero en medio del desierto, hubo alguien que no rechazó el desafío porque vio en los Knicks la oportunidad perfecta para emerger: Jalen Brunson.
El base, drafteado originalmente en la segunda ronda por los Dallas Mavericks y que había vivido bajo la gigantesca sombra de Luka Doncic, asumió la responsabilidad de ser el jugador franquicia. A partir de su liderazgo, la gerencia inició a edificar un plantel a su alrededor.El camino de regreso a la competitividad tuvo estaciones complejas.
Post pandemia, los Knicks se reencontraron con los playoffs, pero el base Trae Young, comandando a los Atlanta Hawks, se convirtió en el villano del Madison Square Garden y nubló prematuramente el sueño de una campaña promisoria. No obstante, lejos de deprimir al proyecto, ese golpe fue el punto de partida definitivo.Las piezas del campeonato y la redención históricaCon el paso de los años, las piezas correctas empezaron a encajar.
Llegó la garra del escolta Josh Hart, la solvencia defensiva de OG Anunoby desde los Toronto Raptors y el notable desarrollo del pívot Mitchell Robinson en la pintura. Con los cimientos firmes, la dirigencia ejecutó los movimientos bombásticos para transformarse en contendientes legítimos: adquirieron al dominicano Karl-Anthony Towns en un mega traspaso que costó la salida de Julius Randle, y sumaron a Mikal Bridges entregando múltiples rondas del Draft.Ahora sí, la maquinaria estaba lista.
Si bien en 2025 se quedaron a las puertas de la gloria al caer en las Finales de la Conferencia Este ante los Indiana Pacers, la experiencia pagó sus dividendos en 2026.Desde aquel lejano título de 1973, Nueva York solo había rozado la gloria en los años 90 con la aguerrida época de Patrick Ewing, pero Michael Jordan y la implacable dinastía de los Chicago Bulls siempre se encargaron de frenarlos. Esta vez, la historia se escribió distinto.
En las Finales de 2026 no hubo nadie capaz de detenerlos, ni siquiera Victor Wembanyama y la imponente patrulla juvenil de los San Antonio Spurs. Luego de más de medio siglo de humillaciones y fantasmas, los New York Knicks vuelven a sentarse en el trono del baloncesto mundial.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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