En el arranque de 2026, la matriz económica de la Argentina empezó a mostrar un cambio de ritmo: la tradicional dependencia de “los dólares del campo” comienza a matizarse por el sólido colchón que generan la minería y la energía. Este “triple motor” exportador generó un ingreso neto por comercio exterior de bienes de u$s 17.605 millones durante el primer cuatrimestre del año, marcando un récord absoluto y un incremento interanual del 20,9%.Al fortalecer y blindar la cuenta corriente cambiaria, este fuerte dinamismo sectorial está generando un impacto directo en la macroeconomía, indicó el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).Los números representan un fuerte respaldo para la estrategia del ministro Luis Caputo, quien viene repitiendo que la consistencia fiscal y la acumulación de reservas son los únicos caminos para levantar el cepo de manera definitiva.Aun así, la radiografía sectorial demuestra que la economía argentina sigue sufriendo de una fuerte concentración cambiaria ya que sólo 3 de 8 sectores exportadores logran aportar dólares netos al país.En abril, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) registró una caída interanual del 2,8% —acumulando un retroceso del 2,4% en el primer cuatrimestre— con 12 de sus 16 divisiones en terreno negativo.Amortiguador de precios internacionalesMientras un escenario de caída en los precios internacionales de los granos históricamente encendía las alarmas en el Banco Central, hoy, el panorama es diferente.

Si bien el sector agroindustrial sigue liderando cómodamente la liquidación de divisas con u$s 12.037 millones (un 8,6% más que en 2025), el complejo oleaginoso y cerealero sintió el impacto global y retrocedió un 3,6%.No obstante, el récord de minería y energía ayudaron a elevar la liquidación total en la comparació interanual.Ambos sectores registraron ingresos netos por u$s 5568 millones, el valor más alto desde al menos 2003 para un primer cuatrimestre. La cifra más que duplica el resultado observado en el mismo período de 2024.El fenómeno se explica por un lado por el “boom” exportador de la minería que aportó u$s 2927 millones -un salto de 88%-, mientras que el petróleo sumó u$s 2877 millones (38%).A esto se suma, el efecto directo de la sustitución de importaciones ya que el crecimiento de la producción energética local redujo drásticamente las necesidades de importar gas y electricidad; esto permitio que ambos rubros mantengan saldos prácticamente neutros.Industria frenadaEl mayor ingreso de divisas se complementa con un fenómeno de reducción de la demanda de sectores clave de la industria, afectados por la caída del consumo.Según datos oficiales, los principales rubros deficitarios mostraron una fuerte reducción en su demanda neta de divisas respecto a 2025.El caso más emblemático es el de la industria automotriz, cuyo déficit neto se redujo un 52%, ubicándose en u$s 1815 millones.

Por su parte, maquinaria y equipo achicó su saldo negativo en un 20% (u$s 1411 millones), y la industria química lo hizo en un 12% (u$s 1670 millones). Como dato de color del cuatrimestre, el sector de turismo y hotelería logró cerrar en un sutil equilibrio positivo de u$s 0,5 millones, cortando una histórica vía de escape para las divisas del BCRA.De cara a la segunda mitad del año, el equipo económico enfrenta un doble dilema: lograr reactivación de sectores industriales que han moderado la demanda de divisas, pero que esto no ponga en riesgo el superávit alcanzado.