Las pantallas, los juguetes y Pixar

Lilypad, la pantalla verde que pone en jaque a los juguetes en Toy Story 5, no podía ser una villana absoluta. Sin spoilers, pero hay dos razones relevantes por las cuales esta entrega de Pixar no podía irse con todo respecto a lo que vino después de los juguetes de antaño, los análogos, aquellos cuya gran tecnología —como Jessie la vaquerita— era jalarles una cuerda en la espalda para que dijeran algo.
En serio, niños: aún caminamos entre ustedes quienes tuvimos esas muñecas.Esa es la primera razón: Buzz Lightyear era tecnología amenazante para Woody cuando se conocieron —respiren profundo conmigo— en 1995. Era el antagonista.
El mensaje es el de aceptar nuestras diferencias. O de entender que la “maldad”, ¿se acuerdan de Lotso el Oso?, no siempre viene de la ambición, sino del dolor.
Si algo nos gusta de estas películas es que logran recordarnos que no todo es lo que parece a simple vista. Y que a veces puede ser mejor —mucho mejor— de lo que creemos.La otra razón por la que hubiese sido raro que la pantalla fuera un absoluto ser del mal va más allá de que no es algo que vaya a desaparecer.
De que ya está aquí y debemos aprender a que no dañe la capacidad de los niños de convivir. Esos son temas fundamentales en la vida y en la película, pero hay otra cosa que no podemos dejar de lado y la comentamos con Andrew Stanton.
Pixar existió gracias a Steve Jobs. Las pantallas interactivas más vendidas del mundo, también.
Si Toy Story 5 fuera un ataque frontal contra las pantallas habría un simbolismo complicado que desenredar. Y esa no es la historia que nos vino a contar esta entrega.
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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