Más de 100 años lleva abandonado, pero un nuevo proyecto busca restaurar y recuperar definitivamente el histórico invernadero del Parque Quinta Normal. A cargo de la Fundación Invernadero Parque Quinta Normal, la iniciativa tiene como objetivo que el recinto “vuelva a la vida”.

Conocido popularmente como “la corona del mono”, el proyecto, ya presentado a la Municipalidad de Santiago (donde se encuentra el lugar) y al Consejo de Monumentos Nacionales, pretende iniciar los trabajos que se extenderían por cinco años este 2026, aunque aún no están definidas con exactitud las fechas.La idea, en primer término, es recuperar el piso del lugar, luego algunas especies vegetales tanto nativas como endémicas, para culminar con la restauración de la estructura metálica y el vidrio. Desde la fundación indican que “hasta ahora se han sostenido reuniones con la Municipalidad de Santiago para explorar mecanismos de colaboración y evaluar alternativas que permitan desarrollar el proyecto en el largo plazo.

También se han realizado acercamientos con el Consejo de Monumentos Nacionales para conocer y considerar los lineamientos técnicos e institucionales que deben guiar cualquier intervención en un inmueble de estas características. En la actualidad se está trabajando en las etapas de planificación y coordinación institucional, por lo que los distintos permisos y autorizaciones formarán parte del proceso a medida que se consoliden las propuestas técnicas”.Con su estructura metálica aún en pie y 500 metros cuadrados totales considerando dos naves laterales y un espacio central de planta circular y cúpula, en 2009 fue declarado Monumento Nacional a través del decreto N° 279.“La recuperación del invernadero se ha planteado como un proyecto de largo plazo, donde la restauración física y estructural constituye solo una parte de las etapas del proyecto.

En la actualidad se está trabajando en la elaboración de un plan maestro y un modelo de gestión que permitan abordar de manera integral la recuperación estructural del invernadero, y también su mantención, seguridad e integración del espacio dentro del Parque Quinta Normal en conjunto con otras actividades”, señalan. En la Fundación Invernadero Parque Quinta Normal sostienen que el objetivo de recuperar el invernadero ha estado presente en distintas iniciativas a lo largo de los años. “No obstante, uno de los desafíos ha sido asegurar su sostenibilidad en el tiempo una vez restaurado.

La principal diferencia de esta propuesta con las anteriores es que la restauración se está abordando junto con un plan de gestión que defina cómo se administrará, mantendrá y activará el espacio en el tiempo. Asimismo, hoy existe una fundación constituida específicamente para apoyar la articulación de actores, la búsqueda de financiamiento y el seguimiento del proyecto, generando una estructura que permita darle continuidad más allá de los ciclos administrativos".La historia del invernaderoEl invernadero del Parque Quinta Normal tiene su origen en el año 1864, cuando el empresario Henry Meiggs tuvo la idea de tener su propio jardín botánico en la Quinta Meiggs.

Su objetivo era uno solo: tener en Chile un parque como los que había en Francia.Todo iba bien hasta ahí, no obstante, Meiggs falleció, por lo que el proyecto original se vio interrumpido. Luego, el Estado lo compró y lo llevó a su ubicación actual, pasando a ser el Observatorio de Plantas Exóticas del Jardín Botánico.En 1922 dejó de ser mantenido y se perdieron todas las especies que había en su interior.

Los años siguientes quedó en el olvido, al menos para las autoridades, ya que los vecinos siempre iban al lugar. A fines de la década de los 80 las cosas comenzaron a cambiar, ya que empezó a circular la idea de volver a darle vida a la histórica construcción, aunque sin proyectos concretos.Recién en 2014 nació la primera iniciativa real, cuando una empresa se adjudicó la licitación para diseñar un lugar completamente renovado, idea que no prosperó.

Lo mismo sucedió cinco años después: la Municipalidad de Santiago lo intentó, sin éxito, debido a la llegada del estallido social y posteriormente la pandemia. El gran objetivo de este proyecto, recalcan desde la fundación, “es recuperar un monumento histórico de gran valor para Santiago y devolverle un uso activo para la comunidad.

Se busca que el invernadero vuelva a convertirse en un espacio para la educación ambiental, la difusión del patrimonio, la cultura y el encuentro ciudadano. También se busca fortalecer el vínculo de las personas con la Quinta Normal, recuperando un espacio emblemático que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad”.A esto añaden que “la recuperación completa del invernadero debe entenderse como un proyecto de largo plazo.

No obstante, la estrategia contempla avanzar mediante hitos intermedios que permitan mostrar resultados concretos durante el proceso. La idea es que acciones específicas, como la recuperación de ciertos elementos del inmueble o mejoras en su entorno inmediato, formen parte de un plan maestro más amplio y puedan ejecutarse progresivamente conforme se obtengan las autorizaciones y los recursos necesarios”.

En este contexto, afirman que “una etapa fundamental del proyecto es la identificación, postulación y obtención de fondos provenientes de distintas fuentes, tanto públicas como privadas, que permitan financiar las diversas fases de la recuperación y garantizar su sostenibilidad en el tiempo. Considerando que los plazos de restauración suelen ser mayores que los periodos administrativos municipales, resulta fundamental definir etapas claras que otorguen continuidad al proyecto en el tiempo”.