Xavier Becerra, hijo de mexicanos, se perfila para convertirse en el primer gobernador latino de California desde 1875, de acuerdo con resultados electorales. El papá de Xavier Becerra, Manuel Becerra, nació en Sacramento, de padres campesinos mexicanos, pero creció en Tijuana.

Manuel fue jornalero agrícola, obrero industrial, trabajador de mantenimiento ferroviario y, al final, se dedicó a la construcción. Decidió radicar en California luego de casarse en Jalisco con la madre de Xavier, María Teresa Guerrero.

Xavier Becerra fue el hijo mayor, nació en enero de 1958. En su adolescencia, el hoy aspirante a dirigir la cuarta economía mundial trabajó en la construcción para ayudar a su padre y a su familia de escasos recursos.

La familia vivía en un pequeño departamento y Xavier, quien compartía recámara con otros hermanos, obtuvo por mérito becas para estudiar leyes en Stanford, la universidad privada más prestigiada de California. Al graduarse, sus calificaciones en Stanford le otorgaron otra beca, en la Universidad de Salamanca en España, también en derecho.

Al terminar, regresó a estudiar economía en Stanford. Pero su vida política inició lejos de los campus prestigiados y las cátedras: inició en los sindicatos en el norte de California y luego en Los Ángeles.

Los sindicatos lo impulsaron como legislador estatal dos años, de 1990 a 1992, pero desde 1993 y hasta 2017 fue congresista federal. Cuando Donald Trump ganó por primera vez la presidencia, el gobierno de California convocó a Becerra para que dejara el congreso y se convirtiera en fiscal general estatal.

Becerra presentó 123 demandas contra la administración Trump y ganó aproximadamente cien de ellas. Luego fue el secretario de Salud durante la administración de Joe Biden, y esta vez aspira a ser el primer gobernador latino de California desde Romualdo Camacho en 1875.

La posibilidad de que gane la gubernatura se basa en los resultados electorales de las primarias del 2 de junio. En California, la mayoría de las personas vota por correo y sus votos cuentan si llegan al Servicio Postal hasta la fecha de elecciones como límite.

Con casi 27 millones de electores, el conteo de votos que benefician a ambos partidos toma semanas. No obstante, con el 98 por ciento de los votos contados hasta este lunes, Becerra tiene más de dos millones de sufragios, seguido del favorito de la administración Trump, Steve Hilton, con dos millones y cuarto de votos.

Ambos disputarán la gubernatura en noviembre, pero hay más de tres millones de votos demócratas que fueron para otros candidatos y ahora potencialmente pasarían a Becerra, mientras que apenas 930 mil fueron votos republicanos