Al menos 11 personas murieron en Ucrania en un nuevo ataque ruso, especialmente intenso sobre Kiev, donde la emblemática catedral ortodoxa de la Dormición terminó en llamas. Asimismo, tres personas murieron en la ciudad rusa de Tula, a unos 200 kilómetros al sur de Moscú, en un ataque ucraniano con drones, según el gobernador regional.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pidió a los líderes del G7, reunidos en Francia, que den una "respuesta decisiva y sustancial" a estos nuevos ataques rusos mediante "más presión sobre el agresor y más apoyo a la defensa antiaérea de Ucrania". También volvió a proponer un encuentro con su homólogo ruso, Vladímir Putin, pero esta vez en Estados Unidos, durante una conversación telefónica con el presidente estadunidense, Donald Trump.

"Ayer (domingo), hablamos con el presidente Trump de que podría organizarse una reunión de este tipo en Estados Unidos, en un formato en el que a Putin le resultaría mucho más difícil negarse", expresó Zelenski este lunes en un mensaje en video publicado en X. Esta declaración se produce luego de una noche de bombardeos sobre ciudades ucranianas.

En Kiev, los bombardeos rusos alcanzaron múltiples barrios de la ciudad y causaron al menos cinco muertos y 34 heridos, según las autoridades locales. Otras cinco personas —cuatro rescatistas y un funcionario municipal— murieron en la ciudad de Járkov, en el noreste, según el ministro del Interior, Igor Klimenko.

Otra persona falleció en Jersón, en el sur. Los vecinos de la capital corrieron a los refugios, mientras una luz cegadora iluminaba el cielo, enrojecido por los incendios, constataron periodistas de AFP.

Uno de los incendios afectó la cubierta de la catedral ortodoxa de la Dormición, ubicada en el complejo del Monasterio de las Cuevas de Kiev, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, indicó el alcalde de la capital, Vitali Klitschko. El complejo se remonta al siglo XI y reviste un importante significado para los cristianos ortodoxos tanto de Ucrania como de Rusia.

Moscú expresó haber llevado a cabo durante la noche un "bombardeo masivo" contra instalaciones militares en Kiev, Járkov y la región de Dnipropetrovsk, pero negó haber apuntado al complejo monástico de la capital. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que el incendio en el Monasterio de las Cuevas se debió a un misil Patriot de defensa aérea "obsoleto".

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseveró que Rusia atacó "deliberadamente" con dos drones la zona del complejo monástico y calificó el ataque como "uno de los crímenes más graves de Rusia contra la cultura cristiana hasta la fecha". Una de las fachadas de la catedral quedó destrozada y la cubierta parcialmente destruida.

Más de diez camiones de bomberos fueron desplegados en la zona, constató un fotógrafo de AFP. La Unesco condenó en un comunicado el ataque, que "causó importantes daños en el exterior y el interior de la catedral de la Dormición", así como en sus alrededores, y se puso a disposición de las autoridades para ayudar a evaluarlos.

Makarii, un monje que vive en el monasterio, contó a la AFP que saltó "de la cama" luego de escuchar un fuerte estruendo a las cinco de la mañana y vio el complejo envuelto en "fuego y humo". Un trabajador de los servicios de emergencia afirmó que "todo está bien en el interior" de la catedral y que el techo absorbió la mayor parte de los daños.

Natalia Korol, empleada de un museo de Kiev, se declaró "indignada" por el ataque. "Es un santuario.

Ellos mismos dicen que es su santuario. No se pueden atacar los santuarios".

El complejo monástico, cuyos orígenes se remontan a hace un milenio, fue noticia en los últimos años por la expulsión de monjes acusados de mantener vínculos con Rusia. En enero, otros edificios del complejo resultaron dañados por proyectiles rusos.

La Iglesia Ortodoxa de Ucrania se separó oficialmente del Patriarcado de Moscú en 2022, luego de la invasión. Dos años más tarde, el gobierno de Kiev prohibió la rama de la Iglesia rusa en Ucrania.

El patriarca de Moscú, Cirilo, se ha destacado como un ferviente defensor del presidente Vladímir Putin. El ejército ruso afirmó haber lanzado un bombardeo "masivo" contra instalaciones industriales ucranianas.

La Fuerza Aérea de Ucrania precisó, por su parte, que Moscú lanzó 70 misiles y 611 drones, en su mayoría contra Kiev, de los cuales fueron interceptados 50 y 582, respectivamente. El bombardeo ruso tuvo lugar luego de el anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio y a pocas horas de una cumbre del G7 en Francia.