Inspirada en la cotidianidad y los colores de ciudades como Lisboa y Oporto, la estética Portuguese girl ha dejado de ser una tendencia pasajera para convertirse en una forma de entender el estilo. Frente al fast fashion y a una moda cada vez más homogénea, propone un retorno a la esencia para expresar la personalidad a través de la ropa, entendida como una carta de presentación al mundo.

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