SANTA FE.— El trabajo entró en aguas desconocidas: el mundo de la IA. La carrera de la inteligencia artificial , llevó al Papa a ensayar una "brújula ética" para la dignidad humana.

Mientras, Milei ofrece un “paraíso desregulado" como destino de las nuevas tecnologías. Todavía ante territorio desconocido, especialistas debante cómo navegar el vendaval de la transformación del empleo.

La inteligencia artificial aparece hoy como una herramienta integrada a cualquier actividad laboral. Se la puede ver en pilotos destinados a todo tipo de lugares y tareas, en oficinas, en las aulas, redacciones, bancos, atención al cliente, decisiones corporativas.

A la vez aparece, cada vez con más fuerza, en el centro de la discusión pública. Durante las últimas semanas emergieron debates sonantes en este campo, como la primera encíclica de León XIV y el intercambio entre el presidente Javier Milei y el pensador Yuval Noah Harari.

La tensión no es menor y el motivo es central a la vez que urgente por la velocidad y la potencia de la herramienta. De un lado, la primera encíclica del nuevo pontífice advierte sobre los riesgos de una tecnología que puede mejorar la medicina, la educación y la producción, pero también reemplazar decisiones humanas en ámbitos sensibles como el trabajo, la justicia, la seguridad o la comunicación.

Del otro, el mandatario argentino propone un marco legal especial para que la IA se desarrolle “sin regulación”, con la creación de “corporaciones no humanas” capaces de funcionar bajo la conducción de agentes inteligentes o robots. Entre ambas miradas, preguntas que atravesaron una jornada sobre IA y futuro laboral que dejó testimonios de referentes sobre cómo se están adaptando distintos sectores.

La "brújula" de León XIV y el "paraíso" de Milei La encíclica de León XIV coloca esa discusión en un plano doctrinal y político. No rechazó la inteligencia artificial, sino que la reconoció como una herramienta de enorme potencial, pero adviertiendo que su desarrollo sin límites éticos ni reglas comunes puede profundizar desigualdades y afectar la dignidad humana.

El punto laboral es central en la carta pastoral del Sumo Pontífice. Alertó en Magnifica humanitas sobre la posibilidad de que millones de trabajadores sean desplazados por sistemas inteligentes, lo que expresó puede convertirse en una "nueva forma de esclavitud" para la humanidad si no se le imponen límites éticos rigurosos ante la posibilidad de que las decisiones automatizadas sustituyan espacios de deliberación humana.

La respuesta que propone el Vaticano no es frenar la innovación, sino orientarla. León XIV llama a construir “una ética global de la tecnología” y reclama políticas públicas que protejan el empleo, promuevan la capacitación y reduzcan brechas sociales.

La tecnología, plantea, debe permanecer al servicio de las personas y no transformarse en un mecanismo que limite su libertad. Casi en simultáneo, Milei publicó una columna en el Financial Times donde remarcó lo opuesto.

Planteó que ante el advenimiento de las oportunidades que genera la IA debe la Argentina generar un régimen legal especial para impulsarla “sin regulaciones”, apoyado en el ejemplo de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales en 1602. “Así como la Revolución Industrial nos liberó de las limitaciones del esfuerzo físico, la IA nos liberará de las limitaciones del intelecto”, planteó. La propuesta libertaria incluye tres pilares: no regular de manera prematura, crear sociedades no humanas y ofrecer competitividad fiscal con flexibilidad legal.

Pero esa ambición abrió un contrapunto con el influyente pensador Yuval Noah Harari, quien advirtió que otorgar personalidad jurídica a sistemas de inteligencia artificial puede funcionar como una “llave maestra” para permitirles acceder a los ámbitos financiero, económico y político sin responsabilidad humana directa. “Milei espera convertir Buenos Aires en una nueva Ámsterdam. Corre el riesgo de convertirla en una nueva Batavia”, advirtió.

El debate quedó abierto. Fuera del mapa La encrucijada fue plasmada en la jornada "Factor IA: un espacio para conversar sobre los desafíos y el futuro del trabajo atravesado por la Inteligencia Artificial".

El decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral, Emilio López Gabeiras, apeló también a una analogía histórica para referirse a los debates del presente sobre las tecnologías del futuro. Recordó la expedición de Fernando de Magallanes, que salió en 1519 con cinco barcos y 270 hombres para atravesar un océano desconocido.

No sabía exactamente qué iba a encontrar. Se preparó con los mejores mapas posibles, instrumentos de navegación, conocimiento acumulado y capacidad de mando.

Del viaje solo regresaron 18 hombres, pero dio la primera vuelta al mundo. La metáfora sirvió para describir la formación frente a la IA. “No pretendemos enseñar herramientas porque las herramientas cada vez duran menos”, remarcó. “Antes duraban un par de años, hoy nos están cambiando todos los meses”.

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