Guardianes de cuatro patas: los secretos detrás de los perros que patrullan las rutas calientes del nuevo aeropuerto y los puertos del país

La modelo de desnudos de 85 años y última musa de Bellas ArtesDiferencia de edad en parejas: ¿es el amor suficiente para cerrar la brecha generacional?¿Viajarás con tu mascota en avión? La guía con todo lo que debes saber desde antes de abordar el aviónKira, una pastora belga de siete años, está más juguetona de lo habitual esta tarde en el nuevo aeropuerto Jorge Chávez.
Va de un lado a otro entre las filas del ‘counter’ de las aerolíneas, se acerca a los pasajeros, olfatea mochilas, lame alguna maleta desprevenida y hasta se acurruca en las manos de quienes se animan a acariciarla. Algunos ríen apenas la ven; otros, sorprendidos por la presencia policial, se tensan por unos segundos, aunque no tengan nada que temer, simplemente por reflejo.
Kira, en cambio, parece disfrutar el pequeño revuelo que provoca a cada paso.MIRA TAMBIÉN: Jockey Club del Perú: 80 años de historia, tradición y un renovado impulso que busca reposicionar la hípica en el paísPero hoy no hay señales de alerta. Cuando Kira detecta algo ilícito —explica el técnico de tercera PNP John Buendía, su guía y entrenador desde hace un año— su comportamiento cambia por completo: deja de jugar, se queda inmóvil junto a la maleta sospechosa y fija la mirada como una estatua.
Ese silencio es la verdadera alarma. Hasta ahora, no obstante, el recorrido transcurre tranquilo.La ternura de Kira suele engañar.
Detrás de sus ojos inquietos y su carácter dócil hay una perrita avezada, entrenada para detectar estupefacientes en terminales, almacenes y puertos. En sus años de servicio ha participado en múltiples intervenciones exitosas e incluso llegó a detectar un importante cargamento de clorhidrato de cocaína en un envío del puerto del Callao.En unos minutos deberá dirigirse a la zona de embarque de un vuelo con destino a Ámsterdam, una de las rutas consideradas “calientes” por la policía antidrogas.
Antes pasará por el patio de comidas, las mangas y la zona de recojo de equipajes. Esta pastora belga trabaja cuatro horas al día y descansa cada 20 minutos.
Las pausas frecuentes son necesarias para no desgastar el olfato que la convierte, silenciosamente, en una de las guardianas más eficaces del aeropuerto. TRAS LAS HUELLASKira es una de las seis integrantes de la unidad canina antidrogas que patrulla el nuevo aeropuerto Jorge Chávez en distintos turnos.
Detrás de sus recorridos diarios existe una estructura policial mucho más amplia. La División Portuaria Antidrogas, dirigida por el coronel PNP Marco Pérez, tiene a su cargo operaciones en puertos, aeropuertos y servicios postales de todo el país.
Asimismo del Jorge Chávez, supervisa unidades en el Callao, Chancay, Paita, Matarani, Arequipa y Cusco, así como el control de encomiendas internacionales en Serpost.El departamento de Policía Canina cuenta en la actualidad con 24 perros antidrogas: doce destacados en Lima y otros doce distribuidos a nivel nacional. Los canes trabajan en binomio con un guía policial y reciben entrenamiento permanente a cargo de instructores especializados.
Aunque en el aeropuerto suele haber un perro asignado por turno, también son movilizados al puerto del Callao, operativos antidrogas y revisiones penitenciarias.Su trabajo ha sido clave en múltiples intervenciones. Solo esta semana, un perro antidrogas permitió detectar en Paita un contenedor contaminado con más de 900 kilos de cocaína camuflada entre mercadería.
En el aeropuerto, los canes revisan equipajes, encomiendas y pasajeros en busca de señales mínimas que delaten el traslado de estupefacientes.La labor de los canes no podría funcionar sin la coordinación permanente con Lima Airport Partners, la empresa operadora del nuevo Jorge Chávez. En cada intervención existe una compleja red de seguridad que articula tecnología, vigilancia y respuesta policial en tiempo real.
Sebastián Rosas, coordinador de Gestión de Calidad de LAP, explica que el aeropuerto cuenta con una gerencia central de operaciones dedicada a garantizar un viaje seguro sin afectar la experiencia de los pasajeros. Para ello mantienen comunicación constante con Dirandro, UDEX, Aduanas y otras divisiones policiales que operan dentro del terminal.Cuando un perro antidrogas debe ingresar a una zona restringida o atender una alerta en salas de embarque, la coordinación se activa de inmediato. “Hay un trabajo muy coordinado con la supervisión de seguridad aeroportuaria para garantizar que el acceso sea rápido y eficiente”, señala Rosas.
El nuevo terminal, asimismo, fue diseñado con tecnología mucho más avanzada que la del antiguo aeropuerto: cuenta con modernos tomógrafos para revisar equipajes y cerca de cinco mil cámaras integradas a un gran centro de control de seguridad que monitorea cada incidente las 24 horas.Desde allí se activan protocolos especiales cuando aparece una maleta sospechosa, un equipaje abandonado o un objeto potencialmente peligroso. “Nosotros no podemos hacer uso de la fuerza, por eso trabajamos de la mano con la policía”, explica Rosas. En un aeropuerto por el que circulan cerca de 80 mil personas al día, gran parte de esa maquinaria de seguridad pasa desapercibida para los pasajeros.
Y quizá esa sea justamente la idea. NARICES EN ALERTAOdín no sabe que trabaja contra el narcotráfico.
Cree, más bien, que todo es un juego. Cada vez que olfatea una maleta, mueve la cola esperando encontrar su premio favorito: una pelota o una felpa de toalla impregnada con el olor de la droga.
El suboficial PNP Jordi Ayala, su guía y entrenador, afirma que uno de los mayores mitos alrededor de los perros antidrogas es pensar que son drogados o forzados a consumir sustancias para poder detectarlas. “Eso es totalmente falso”, aclara. “Nosotros trabajamos mediante juegos”, precisaEl entrenamiento comienza desde los dos meses de edad. Primero, el perro aprende a asociar el olor con el juguete.
Luego vienen las búsquedas entre cajas, tubos, mochilas y finalmente maletas reales. Cuando encuentra el objeto impregnado con el aroma, el can se sienta o se echa: esa es la señal de alerta.
Para ellos, detectar droga no es una obligación, sino una recompensa.Aunque cualquier perro puede desarrollar capacidades de búsqueda, algunas razas destacan por su inteligencia, resistencia y olfato. Los más utilizados son los labradores, pastores belgas, pastores alemanes, golden retriever y beagles.
Odín, un labrador de cuatro años, llegó a la unidad cuando apenas tenía uno. Desde entonces forma un binomio inseparable con Ayala. “Ya conozco cómo trabaja él y él sabe cómo trabajo yo”, cuenta el policía.Los perros antidrogas trabajan hasta los ocho o nueve años.
Después pasan al retiro y, muchas veces, terminan quedándose con sus propios guías. Ayala ya lo tiene claro: cuando llegue ese día, piensa adoptar a Odín.
Después de años recorriendo juntos aeropuertos, puertos y operativos, el vínculo dejó hace tiempo de ser solamente laboral. Ahora son compañeros de vida. //
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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