¿Tienes más de 40? Tu músculo podría estar cambiando sin que lo notes

Cumplir 40 años no siempre se siente como un cambio radical. Muchas personas siguen trabajando, haciendo ejercicio, cuidando hijos, saliendo con amigos o pensando que la vejez todavía está lejos.
Pero dentro del cuerpo puede estar ocurriendo algo más silencioso: la pérdida progresiva de músculo. Durante años, se ha asociado este problema con los adultos mayores.
La imagen suele ser la de una persona de más de 60 o 70 años que pierde fuerza, camina más lento o se cansa con facilidad; no obstante, el desgaste muscular puede empezar mucho antes. El tema no es menor.
El músculo no solo sirve para cargar bolsas del súper, subir escaleras o verse fuerte frente al espejo. También participa en funciones que muchas veces pasan desapercibidas.
Ahí está una de las claves: perder músculo no solo puede significar perder fuerza. También puede afectar la movilidad, la energía, la recuperación del cuerpo y hasta la forma en que enfrentamos algunas enfermedades.
A esta pérdida de masa, fuerza o función muscular se le conoce como sarcopenia. Aunque suele hacerse más evidente con el envejecimiento, el proceso puede comenzar antes, poco a poco, sin que necesariamente haya una señal clara.
Una persona puede seguir con su rutina diaria y, al mismo tiempo, estar perdiendo músculo sin darse cuenta. El problema es que solemos poner atención demasiado tarde.
Muchas veces se habla del músculo cuando ya hay una caída, cuando cuesta levantarse de una silla, cuando caminar se vuelve más difícil o cuando una enfermedad deja al cuerpo más débil. Pero el cuidado debería empezar antes.
Según el especialista, hay dos factores que pesan mucho en esta historia: la nutrición y la actividad física. No se trata únicamente de comer más proteína porque está de moda, ni de pensar que todos necesitan un polvo o una barra proteica.
La proteína es un nutrimento básico que el cuerpo necesita todos los días, pero debe formar parte de una alimentación completa. Las proteínas funcionan como piezas de construcción para el cuerpo.
Están presentes en músculos, órganos, tejidos, hormonas, enzimas y anticuerpos. Por eso, cuando la alimentación no alcanza o cuando el cuerpo tiene mayores necesidades, pueden aparecer deficiencias.
En los adultos mayores, esto puede volverse más complejo. Algunos necesitan más proteína que una persona joven, pero al mismo tiempo comen menos.
Puede haber problemas dentales, dificultad para masticar, cambios en el sabor de los alimentos o sensación de llenura muy rápida. Pero el mensaje no es esperar a llegar a esa etapa.
El músculo se construye y se cuida durante toda la vida. Llegar a los 60 con una mejor reserva muscular puede hacer diferencia en la movilidad, la independencia y la calidad de vida.
La buena noticia, dice Quintero, es que la pérdida de músculo no tiene que verse como una condena inevitable del envejecimiento. Se puede prevenir o retrasar con hábitos sostenidos: moverse, hacer ejercicio de fuerza según la capacidad de cada persona, alimentarse bien y consultar a un profesional de salud si hay señales de debilidad, pérdida de peso, cansancio o dificultad para comer.
Porque quizá el verdadero cambio de mentalidad está en dejar de ver el músculo como algo estético. No es solo para quienes van al gimnasio.
No es solo para deportistas. Y no es un tema que empiece a importar después de los 60.
El músculo también es salud. Y cuidarlo desde los 40 puede ser una de esas decisiones que el cuerpo agradece muchos años después. bgpa
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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