Con los equipos caminando rumbo al campo de juego, la indicación era precisa: “los vamos a buscar”. Ecuador había presentado argumentos para avanzar sobre Costa de Marfil, un rival que era endeble en defensa, pero que reaccionó para enmendar los errores y remarcó el apetito ofensivo para atacar hasta el final.

Con el partido entrando en tiempo de descuento, Amad Diallo inició con su apuesta personal en el Mundial: reinventarse y demostrar su valor para que un gigante como Manchester United no corte su proyección. Desató el nudo con una definición ajustada, junto al poste, para decretar la victoria por 1 a 0 en el segundo partido del Grupo E; asimismo, terminó con el invicto de 19 partidos que arrastraba el ciclo de Sebastián Beccacece en la Tri y enseñó que las selecciones africanas son una piedra en el zapato para los ecuatorianos en los mundiales: en 2022, Senegal se impuso por 2 a 1.

En el fútbol, la búsqueda del equilibrio entre el ataque y la defensa es la premisa de los entrenadores. Intensidad, presión alta y flexibilidad táctica son las principales características que Beccacece desea para sus equipos.

En el estreno de la Copa del Mundo 2026, el rival y el desarrollo pusieron a prueba esos postulados del seleccionador de Ecuador: Costa de Marfil dañó, en particular por la franja izquierda, a la defensa; Yan Diomande resultó una pesadilla para Piero Hincapié, una de las piezas de jerarquía de Arsenal, subcampeón de la Champions League, que se enseñó desconocido. Con velocidad, los africanos saltaban las marcas; restaba la estocada: ahí falló Nicolás Pépé –por el cierre a tiempo de Alan Franco- y Bazaoumana Touré, que exigió al arquero Hernán Galíndez.

El guardavalla argentino, pero naturalizado ecuatoriano, en el segundo episodio controló una pelota que salió rebotada de un mar de piernas y tenía destino de red. Alejarse del libreto original era traicionarse, y Ecuador demostró en la preparación que puede ser fuerte desde lo táctico y no solamente desde lo físico.

Conectar las piezas, descubrir el espacio, hacer correr la pelota hasta filtrarla entre líneas rivales necesitaba de paciencia. La tuvo la Tri y entonces provocó tres situaciones de altísimo riesgo: dos remates se estrellaron en el travesaño -John Yeboa y Alan Minda- y Enner Valencia no tuvo puntería en una tercera oportunidad.

El negocio para marcar superioridad estaba en uno de los postulados del entrenador: presión alta. Costa de Marfil cometía errores.

Lento e irresoluto para despejar, las salidas desde el fondo eran una moneda al aire: pases comprometidos y controles erráticos provocaban pérdidas a metros del área y Ecuador explotó esa debilidad. Las amonestaciones a los volantes Franck Kessié y Seko Fofana, un reflejo de esas desatenciones y un llamado de atención para los africanos, que tenían el dique de contención jaqueado y proclive a hacer siempre foules.

Los sudamericanos necesitaban que Gonzalo Plata se involucrara más como socio de ataque y que Pedro Vite, que enseñó ser un distinguido, tomará las riendas con continuidad. El resumen del triunfo de Costa de MarfilResumen Costa de Marfil vs.

Ecuador: los africanos golpearon en una de las últimas jugadas y ganaron 1 a 0 en el debutPero Ecuador se desinfló en el juego, fue cediendo el control y ese ida y vuelta que tuvo el primer tiempo se convirtió en un partido de una sola vía: el arco que defendía Galíndez. Diomandé rotó de banda, pero seguía siendo la llave de desequilibrio marfileña; los africanos eran más compactos para atacar: en número, pero también porque los volantes ofrecían respaldo.

Del otro lado, mutó totalmente la Tri: eran piezas desperdigas y aquellos que marcaban el pulso se enredaron, perdieron presencia y solo Vite intentaba sostener la bandera de juego que proclama Beccacece. Con la desventaja en el manejo de la pelota, el campo y las situaciones, Ecuador empezó a observar que la estrategia del partido debía modificarse.

La estructura no tenía la misma solvencia física para aguantar el vértigo y el rival, que no tenía más ideas que el desequilibrio y la velocidad de Diomandé, lo lastimaba con esa única pieza; Beccacece intentó reacomodar la defensa para anular y soportar el resultado, pero Amad Diallo, el delantero de Manchester United tenía otros planes y con una estocada con el pie izquierdo desató la fiesta marfileña y el hundimiento ecuatoriano, un seleccionado que ahora quedó a contramano en un grupo en el que la lógica indica que tendrá que resolver en la última jornada ante Alemania.