El encanto del libro usado en Lima: librerías, coleccionistas y ferias que mantienen viva una tradición fuera del circuito comercial

Una historia macabra por el Día del libro: cuando se dejaba la piel en la lectura... literalmenteFeria Internacional del Libro de Lima 2026: las claves de la mudanza a Surco luego de 15 años en Jesús MaríaLa Feria del Libro de Lima se muda de Jesús María a Surco: “Celebrar 30 años nos obliga a dar un gran salto”Todo lector habitual sabe que la relación con los libros no siempre se agota en lo que cuentan. Con ellos puede existir un vínculo que va más allá de la trama o del estilo de un autor, y que tiene que ver, a veces, con el objeto mismo: su peso, su textura, hasta su portada.
Hay quienes buscan ediciones antiguas de libros que alguna vez tuvieron, movidos por la nostalgia. Ayuda, asimismo, que los libros funcionen como pequeños archivos involuntarios.
Abrir un ejemplar de segunda mano y encontrar un boleto de micro de una línea que ya no existe, un voucher, una flor seca o una anotación al margen invita a preguntarse qué vida tuvieron esas páginas antes de llegar a nuestras manos.MIRA TAMBIÉN: San Bartolo: las familias centenarias y los nuevos vecinos que dejaron Lima para encontrar el refugio perfecto frente al marUna sensación de atravesar un umbral del tiempo se siente al cruzar la puerta de La Librería de Lima, un espacio de libros antiguos con menos de un año de fundación. Ubicada en una casona del jirón Cailloma en el Centro Histórico, a pocas cuadras de la plaza San Martín, los libros se acumulan en estantes de metal que llegan hasta el techo y ocupan más de 400 metros cuadrados.
Acá hay ejemplares que vienen de bibliotecas familiares; otros, rescatados de ferias o de puestos callejeros.A cargo de este lugar está Gean Paul Salazar (32), que lleva toda la vida rodeado de libros, aunque no siempre entre cuatro paredes. Recuerda que su propia madre los vendía sobre una manta en el Centro de Lima.
Él era niño, pero igual ayudaba. En su memoria, siempre hubo objetos antiguos a la venta.
Lo que Salazar ha construido es, en cierto modo, la versión techada de esa herencia. Hoy, con La Librería de Lima, ya no compra al menudeo, sino colecciones enteras.
Cuando una familia decide deshacerse de los libros de un abuelo o de un familiar que acumuló durante décadas, ahí aparecen ellos. “Siempre puedes encontrar alguna joya”, dice Salazar.Esta casona, asimismo de librería, es un centro cultural: constantemente organizan festivales de poesía, conversatorios y presentaciones de libros. También alberga producciones como “Ese maldito vicio”, el podcast del escritor Diego Lazarte, gestor cultural de la librería, que ya acumula más de treinta episodios y que se graba ahí, entre los mismos estantes. “Estamos tratando de devolver al Centro de Lima el encanto cultural y alternativo que siempre tuvo y que se estaba perdiendo.
Con trabajo de todos estamos consiguiendo que la gente venga acá”, apunta Lazarte.Una pasión heredadaDel otro lado de la ciudad, en una oficina de Chacarilla, Surco, Walter Sanseviero recibe a sus visitantes en un espacio repleto de estantes de libros antiguos que aguardan un nuevo dueño. Un solo repaso a los anaqueles impresiona: entre la vasta oferta hay primeras ediciones de distintos países de la obra de autores como Mario Vargas Llosa, José María Arguedas, Alfredo Bryce Echenique y César Vallejo.
Algunos de ellos llevan la rúbrica del autor. Sanseviero lleva más de cuarenta años en el oficio.
Empezó en 1985, a los 17, trabajando junto a su padre Eduardo Sanseviero en la mítica Librería El Virrey. Inició con libros nuevos y fue derivando, casi naturalmente, hacia los viejos.“Me fui metiendo poco a poco también en el libro viejo, en el libro antiguo.
Mi interés especial son los que se escribieron entre las décadas del 20 y del 40, las de las vanguardias; pero acá hay de todo”, dice. Los ejemplares que ha puesto a la venta hace relativamente poco, desde su cuenta de Instagram WS Libros, son solo una fracción de su colección real.
De momento, el sistema funciona con visitas solo por cita previa y un catálogo que circula principalmente en redes sociales.Hace poco cedió entre 60 y 70 piezas de su colección para una exposición en la Casa de la Literatura. No hubo transacción de por medio: los libros fueron prestados.
En un mercado donde el valor del ejemplar antiguo se mide por su escasez, ese gesto revela una forma particular de entender el oficio, más cercana a la circulación que a la acumulación..Librerías de InstagramAntiguamente estaban los libreros itinerantes como el legendario Jorge Vega, ‘Veguita’, que fatigaba las redacciones de los diarios vendiendo ediciones extraordinarias de libros que encontraba en su peregrinar por la ciudad y sus márgenes. El interés por el libro antiguo se ha trasladado hace tiempo al mundo virtual.
El escritor Daniel Arenas, por ejemplo, no empezó vendiendo. Empezó comprando.
En 2012 recuerda que solía comprar ediciones de segunda mano en una feria en el jardín de Estudios Generales Letras de la PUCP, que organizaba el escritor y periodista Camilo Torres. “Primero fui cliente y después amigo de Camilo y, al semestre siguiente, ya trabajaba vendiendo libros con él”. El aprendizaje fue directo, sin manual.En 2018 abrió Libros del Maltés como cuenta de Instagram.
Hoy tiene más de 25 mil seguidores. Su criterio de selección es buscar ediciones que ya no existen en librerías convencionales. “Tenemos en oferta primeras ediciones de Vargas Llosa (‘Conversación en La Catedral’, ‘La tía Julia y el escribidor’, ‘La guerra del fin del mundo’ y más), García Márquez, Arguedas...
Antes hemos vendido algunos libros raros, como la primera edición de ‘Historia de un deicidio’ (1971), el libro que escribió Vargas Llosa sobre García Márquez y que estuvo sin reeditarse durante décadas”.Arenas no es un enamorado de los libros con dedicatorias ajenas, que muchas veces encuentra huachafas o empalagosas. “Los subrayados y anotaciones tampoco me gustan, porque en casi todos los casos me estorban en la lectura y me impiden subrayar a mí”. Lo que sí le agrada son las marcas de la vejez en el libro: “Las hojas gastadas, la calidad de un papel que ya no se encuentra en las ediciones nuevas, la delicadeza de un objeto que carga con más de sesenta u ochenta años transitando por este mundo”, dice.
Es otra forma de decir lo mismo que los otros: que un libro que sobrevive merece una segunda lectura. //
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.