Ciudad de México (enviado especial).- La selección de Irán aterriza este domingo en Los Ángeles, donde mañana debutará en el Mundial 2026 frente a Nueva Zelanda. El equipo asiático jugará los tres partidos de fase de grupos en la costa oeste, en Los Ángeles y Seattle, del territorio estadounidense.

Las autoridades del gobierno de Donald Trump establecieron que la delegación no puede pernoctar después de cada partido, por lo que deben volver al campamento que establecieron al otro lado de la frontera, en Tijuana. Esta hostilidad es una secuela de la guerra que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos, que arrancó hace meses.

Ataques aéreos y el asesinato del líder supremo del régimen islámico, Alí Khamenei, derivaron primero en el cierre del estratégico estrecho de Ormuz [clave para el transporte de petróleo] por parte de los iraníes y luego en fuego cruzado.Israel, asimismo, bombardeó hasta hoy el sur del Líbano, con el objetivo de debilitar a Hezbollah, el brazo armado del partido chiita financiado por Teherán. El anunciado acuerdo de paz entre Estados Unidos, Irán e Israel (“podría ocurrir en las próximas horas”, expresó Trump este domingo) mantiene en vilo al mundo.En suelo mexicano, los futbolistas iraníes se transformaron en una verdadera atracción en los dos lugares establecidos para entrenar y concentrarse: el estadio de los Xolos, en Caliente, y el hotel Marriot.Durante toda la semana, cientos de mexicanos que viven en una de las fronteras más calientes del mundo, azotada por el narcotráfico y la violencia, se agolparon frente al hotel sobre el bulevar Agua Caliente en busca de una foto o un autógrafo.

El martes, el capitán del equipo, Mehdi Taremi, encabezó la comitiva de jugadores que se acercó a saludar y firmar autógrafos. “Quiero agradecer al gobierno de México y a la buena gente de Tijuana. También agradezco a Gianni Infantino y a los demás responsables de la FIFA.

Quizá sin sus esfuerzos hoy no estaríamos aquí”, comentó el DT iraní, Amir Ghalenoei. La delegación está celosamente custodiada por la Guardia Nacional mexicana y sus integrantes evitan hacer declaraciones que puedan herir susceptibilidades en un momento de extrema tensión entre ambos países.Pese a los formalismos, la Federación de Fútbol de Irán denunció que el país fue discriminado en el porcentaje de entradas que le corresponde a cada selección para distribuir entre sus hinchas.

La medida afecta el acceso al ocho por ciento de las entradas que les corresponde por protocolo.A su llegada a norteamérica, la semana pasada, la delegación iraní sufrió el revés de las autoridades estadounidenses, que les negaron la visa a 15 de sus integrantes, entre ellos directivos y hasta el jefe de prensa.Asimismo, la Federación Iraní confirmó que Estados Unidos no dará visas a los hinchas residentes en Irán para ir a los partidos. En la previa, el presidente norteamericano había dicho que no podía garantizar la seguridad del equipo y hasta sugirió que en su lugar podía jugar Italia, eliminada de un Mundial por tercera edición consecutiva.En ese escenario, la cadena qatarí Al Jazeera publicó una entrevista con el jugador Alireza Jahanbakhsh, que contó una situación que vivió en un viaje anterior a México cuando fue asaltado en Tulum por un grupo de hombres armados.

La anécdota generó simpatía entre los mexicanos.“Llevábamos entre 30 y 40 euros en efectivo, pero ellos querían mucho dinero y hablaban entre ellos en español diciendo que buscaban cierta cantidad”, relató. Su salvoconducto, según el relato de Jahanbakhsh, fue cuando les expresó que eran iraníes. “De repente, el hombre se echó a reír.

Expresó: ‘¿Irán? Bueno, váyanse, váyanse’”, recordó entre risas. “Curiosamente, a los cárteles les caen muy bien los iraníes.

No sé cuál sea la razón”, agregó.Protesta de exiliadosLa selección iraní perderá este domingo más tiempo en los trámites migratorios que en el vuelo privado que tomará desde Tijuana a Los Ángeles, que dura menos de media hora.A la tensión con las autoridades estadounidenses, la delegación sufrirá también la protesta de parte de la comunidad iraní que vive en el extranjero. La diáspora ocurrida luego de la revolución de los ayatolás en 1979, miles de iraníes se trasladaron a la ciudad más poblada de Estados Unidos.

Se estima que Los Ángeles tiene una población de origen iraní de cerca de 300.000 personas, la mayor fuera de Irán. Se los conoce como “Tehrangeles”, en el bario de Westwood y la zona conocida como “Persian Square”.

Este domingo se esperan nuevas protestas de los iraníes que viven en el exterior, que viene pidiendo la expulsión de su selección del Mundial por considerarla parte de la propaganda del régimen islámico que gobierna el país. Por su parte, el ministro de Deportes iraní amenazó con parar el partido de mañana si los hinchas muestran en las tribunas la bandera persa, anterior a la oficial que se utiliza en el país desde 1979.

Alega que la FIFA prohíbe las manifestaciones políticas y por tanto no pueden portar esa insignia. Con todo este condimento extra, Irán se planta como favorito en el partido de mañana.

La selección, número 20 del ranking, comparte grupo con Bélgica y Egipto. Buscará llegar por primera vez a octavos de final.

Con mayoría de jugadores que juegan en la liga de su país, la figura es el capitán Taremi, delantero de 33 años que jugó en Inter de Milán y ahora lo hace en Grecia. Disputará su tercer Mundial.