VICTORIA.— Lewis Hamilton ganó por primera vez como piloto de Ferrari y firmó uno de esos triunfos que pueden marcar un antes y un después en una temporada. El siete veces campeón del mundo aprovechó un Virtual Safety Car provocado por el despiste de Fernando Alonso (Aston Martin) cuando la carrera entraba en su tramo decisivo, ejecutó a la perfección una estrategia agresiva y terminó cruzando la meta por delante del Mercedes de George Russell y del McLaren de Lando Norris.

Sí, el podio fue completamente británico, algo que no sucedía desde el GP de Estados Unidos de 1968 con Jackie Stewart (Matra-Ford) como ganador en el circuito de Watkins Glen, en Nueva York, seguido por Graham Hill (Lotus) y John Surtees (Honda). No fue una victoria más.

Fue la número 106 de su carrera en la Fórmula 1. Y llegó después de una espera demasiado larga para alguien que también estaba muy acostumbrado a ganar: Hamilton no se subía a lo más alto del podio desde el Gran Premio de Bélgica de 2024, en Spa-Francorchamps, cuando todavía corría para Mercedes.

La imagen tuvo un peso histórico enorme. Con 41 años, 5 meses y 7 días, el británico se convirtió en el séptimo piloto más veterano en ganar una carrera de Fórmula 1.

Sólo seis nombres aparecen por delante suyo en esa lista de leyendas: Luigi Fagioli (53 años y 22 días), Giuseppe Farina (46 años y 272 días), Juan Manuel Fangio (46 años y 41 días), Piero Taruffi (45 años y 219 días), Jack Brabham (43 años y 339 días) y Sam Hanks (42 años y 321 días). Pero más allá de los números y de su condición de inoxidable, el triunfo tuvo algo emocional.

Porque Ferrari también necesitaba volver a creer. La Scuderia no festejaba una victoria desde el Gran Premio de México de 2024, cuando el español Carlos Sainz, hoy naufragando con Williams, le había dado la última alegría.

Desde entonces llegaron cambios, reestructuraciones y la apuesta más impactante de los últimos años: contratar a Hamilton para intentar devolver al equipo italiano a la cima. \"Antes que nada, tengo que dar las gracias enormes a todos aquí, a todos en Ferrari, y a Fred por creer en mí y traerme a este equipo\", expresó el británico apenas bajó del auto. La emoción era evidente. \"Parecía imposible, pero el equipo nunca dejó de apoyarme.

Hicimos muchísimas mejoras. Y tengo la mejor afición que un deportista podría pedir.

Todas las victorias son especiales a su manera, pero esta es algo diferente. Cuando era joven veía a Ferrari conseguir todos esos éxitos\", agregó.