Animada por el efecto de resonancia del túnel de la Rue de la Servette, una de las bandas que alegraban con música la manifestación de este domingo en Ginebra (Suiza) contra la reunión del G-7 prevista el día siguiente se empleó a fondo para que el célebre himno antifascista Bella Ciao resultara atronador. Lo consiguió, y el momento tuvo un efecto catártico.

Poco detrás desfilaba una niña con un cartel que decía Queremos nieve durante el invierno. No muy lejos de ahí ardía un Tesla, oscuro presagio de disturbios que iban cobrando cuerpo a lo largo de la tarde en distintos lugares del centro de la urbe.

Las tres teselas eran parte del gran mosaico de indignación que ha desfilado en la ciudad suiza entre consignas antiimperialistas, antifascistas, antiplutocracia, ambientalistas, feministas y de otra índole.Seguir leyendo