Inteligencia Artificial con inteligencia humana

SANTA ROSA.— Las controversias sobre el uso de la inteligencia artificial (IA) son numerosas y se sostienen en argumentos que discurren entre la desconfianza como auxiliar de la actividad humana hasta el fervoroso entusiasmo por las grandes posibilidades que ofrece.Graciela Pascualetto *Si se dispone de una computadora o de un celular, la IA se encuentra tan a mano que, si necesitamos el relato de un hecho histórico, no recurrimos a los libros de papel sino a Google, cuya IA, Gemini, entrega la información en un segundo. Y si quisiéramos el resultado de una ecuación química o algún diseño, también encontraríamos aplicaciones para ello.¿Qué hacemos luego con la información obtenida?
¿Corroboramos con otra fuente la consistencia del relato histórico?, ¿comprobamos si el resultado de la ecuación es correcto?, ¿revisamos con detenimiento el diseño? ¿O copiamos sin prestar demasiada atención en lo que la IA hizo por nosotros/as?
Lo razonable es prestar atención porque las respuestas de la máquina no son infalibles. Lo dice Chat GPT, una de las IA más utilizadas: “puedo equivocarme; no ‘sé’ cosas como un humano, sino que las modelo; no percibo el mundo directamente; y mi comprensión es funcional, no consciente”.Caso concreto.Para indagar un poco más y pensar a partir de una situación de enseñanza y aprendizaje que, entre otros recursos utiliza la IA, conversamos con Martín Lobos, profesor en Computación que se desempeña como Adjunto a cargo de la cátedra Informática de Gestión I de la Tecnicatura en Informática de Gestión de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de La Pampa.
Se trata de una carrera a distancia, relativamente nueva, que se desarrolla en forma virtual y asincrónica, modalidad que implica un gran desafío para la enseñanza, el aprendizaje y el sostén de los vínculos interpersonales dada la ausencia de los cuerpos físicos de los/as participantes. Esta carrera forma profesionales para manejar las tecnologías de la información en los procesos administrativos de empresas y organizaciones, ámbitos donde el uso de la IA es cada vez más frecuente, así como en el campo educativo.Nuestro entrevistado considera que pasar “por una escuela que no enseña nada sobre IA, [cuando los/as estudiantes] salgan afuera y consigan un trabajo en esta era del conocimiento, lo primero que le van a pedir es que usen IA.
No podemos incentivar a no usarla, porque es lo que se viene, es lo que hay. Entonces tiene que estar”.
Ferrareli y Lion manifiestan que su utilización “nos plantea preguntas incómodas sobre la originalidad, la creatividad y la autoría que van mucho más allá de la mera detección de textos generados automáticamente. Nos desafía a repensar qué valoramos en los procesos de aprendizaje [y a enseñar] tanto con las máquinas como a pesar de ellas; es decir, aprovechar sus potencialidades mientras preservamos espacios para el pensamiento demorado y la reflexión pausada”.Los modelos y algoritmos de la IA permiten simular procesos cognitivos para automatizar trabajos y brindar soluciones rápidas en distintos campos del saber.
Los modelos de IA -explica Martin- “son asistentes conversacionales a los que uno les pregunta algo y te lo responden directamente (…) Si vos le decís ¿me lo redactás un poquito más para que mi profe se la crea?, te la redacta de una forma que te hace dudar. Salvo que vos conozcas a la persona, como escribe, y veas su producción, te das cuenta que es como si fueran dos personas totalmente distintas”.
Lo importante es establecer criterios para combinar su aplicación con la inteligencia humana, sobre todo con adolescentes y jóvenes en proceso de formación. Si la “utilizan para hacer los trabajos prácticos en modo automático, no tiene sentido, porque todos te responden más o menos lo mismo” dado que, al usar modelos estandarizados, la IA tiende a homogeneizar el pensamiento.Educación a distancia y aula invertida.Martín señala que la educación a distancia exige cambios metodológicos y explica en qué consiste la modalidad de aula invertida que se emplea en su cátedra.
Allí no aparecen exposiciones teóricas ni indicaciones orales por parte del/la docente y todas las comunicaciones se realizan por escrito a través de la plataforma. Esto sería producir “efectos de presencia en la virtualidad” -según Zelmanovich- reconociendo la presencia del/la otro/a detrás de la pantalla mediante opiniones, preguntas, indicaciones, comentarios.En el aula, se encuentra la información sobre el funcionamiento de la cátedra, el programa de contenidos organizado en bloques, materiales de estudio multimediales y la ejercitación que los/as estudiantes deben realizar.
Lo que se procura -dice- es “un equilibrio entre la independencia estudiantil y el apoyo que nosotros como tutores podemos dar, [brindando] tiempos y espacios flexibles sin sacrificar el aprendizaje efectivo”, sosteniendo la empatía con los/as estudiantes y sus contextos.La IA es una herramienta valiosa, tanto para las tareas que debe realizar el /la profesor/a como para el estudio y la práctica de quienes cursan. Para el/la profesor/a, porque ayuda a elaborar materiales en distintos formatos (textos escritos, audiovisuales o interactivos, consignas de trabajo o formularios de evaluación, entre otros).
En el caso de los/as estudiantes, contribuye a la búsqueda de información, la corrección de textos, la confección de resúmenes, la generación de imágenes o la resolución de problemas. Sucede que con frecuencia se abusa de la copia.
No es que esto sea novedoso, sino que el rápido acceso a la tecnología lo facilita en extremo. “Cuando ves una imagen en internet y te das cuenta que está hecha con IA, bueno, lo mismo pasa cuando los estudiantes te entregan un texto hecho con IA. Vos lo lees, lo que dice está correcto (…) pero te das cuenta que no es humano (…) está escrito muy vacío, no hay opiniones de por medio, no hay subjetividad”.Bilinkis expresa que “con la llegada de las IA aparecen un montón de oportunidades alucinantes.
Pero también asoma un riesgo nuevo muy importante: el sedentarismo cognitivo. Las IA nos seducen con delegar en ellas todo nuestro pensamiento y todas nuestras decisiones.
Si esto sucede, la tecnología ya no moldea nuestro pensamiento, sino que toma su lugar. Se convierte en nuestro cerebro.
Pero la batalla no está perdida. Si encontramos la manera correcta de usar esta herramienta podemos aprovechar las increíbles puertas que se abren tratando de evitar los principales riesgos”.Información y conocimiento.Para avanzar en el uso correcto de la IA, cabe señalar que la información y el conocimiento son diferentes.
La información referida al mundo externo está fuera de nuestra mente y nos llega a través de algún medio; cuando la procesamos y la comprendemos, apropiándonos de ella, recién pasa a formar parte de nuestros conocimientos. La celeridad de las tecnologías digitales incide en la percepción del tiempo y la dedicación que demanda su logro. “Esto yo lo hago en media hora” -le expresó alguien al profesor. “Copiándose, claro” -le respondió.
Y al evaluar, observó la debilidad de los aprendizajes. En muchos casos, no es la capacidad intelectual lo que falta sino el deseo y la predisposición al estudio.
Sin deseo, sin predisposición, aprender se convierte en un trabajo muy arduo y, quizás para algunos/as, el sedentarismo cognitivo sea la actitud preponderante.Los contenidos que ya se conocen o los que están demasiado lejos de los saberes previos pueden producir bloqueos y conducir al aburrimiento o, caso contrario, impulsar búsquedas para salir de ese estado y abocarse al aprendizaje, al desarrollo de otras habilidades o a tareas creativas. Martín comenta la situación de chicos/as del nivel secundario que “están acostumbrados a usar tanto el celular y tener respuestas tan automáticas, tan rápidas, que no se bancan el aburrimiento (…) no se pueden quedar quietos”.
Cuando se restringió su utilización en las aulas, “tuvieron que empezar a usar el cerebro (…) a ser creativos, a pensar sus propias preguntas”, sin delegar el proceso en la máquina inteligente. Según información recogida por Infobae, “el aburrimiento puede fomentar la exploración y la adaptación promoviendo procesos de reflexión que resultan fundamentales para el desarrollo personal”.
En tal sentido, Martín considera que esos momentos pueden ser fructíferos para repensar, encontrarle sentido y comprometerse con la tarea.Estrategias pedagógicas.El aula virtual de la asignatura que estamos comentando incluye foros de opinión en los que deben participar los/as estudiantes. “La opinión no te la puede dar Chat GPT, o sea, te puede dar algo, pero [si es mera copia] vos te das cuenta enseguida”. ¿Cómo?
Observando el lenguaje que utilizan, porque cuando escriben por privado hacen textos breves y muchas veces con errores de ortografía o de construcción de las frases. En cambio, en la respuesta a una consigna -expresa- “ves un mensaje extremadamente largo, te das cuenta que un estudiante de la tecnicatura no te va a escribir con ese lenguaje tan verborrágico”.
Entonces les recalca: “A mí no me importa si vos hacés una respuesta de dos renglones, quiero saber que pensás”. Lo que importa es el posicionamiento, la creatividad y el razonamiento; que “usen la IA con inteligencia (…) para que no les apague el cerebro”.El conocimiento se construye junto con otros/as, por eso en los foros también propone la comunicación entre pares. “Tienen que esperar a que un compañero responda para leer lo que expresó y pensar para darle una respuesta.
Ahí se hace un trabajo colaborativo entre ellos”.Este tipo de consignas son útiles “para empezar a mover las neuronas. Y pueden usar una IA tranquilamente para ayudar a pensar o para ayudarse a corregir lo que vayan a escribir; que la usen en serio, como una herramienta.
Porque la subjetividad no la pueden copiar. Y yo necesito ver su subjetividad”.En otras ocasiones, pide resolver casos problemáticos contextualizados en la realidad.
Si bien la presentación de situaciones-problema no es una actividad didáctica novedosa, lo que difiere es el entorno en el que se resuelve. Por ejemplo: un instituto educativo implementa una tecnología nueva para centralizar la información administrativa, lo que provoca resistencia en los/as empleados/as que deben cambiar su forma de trabajo.
Entonces pregunta: “si fueras asesor/a de Informática de Gestión del instituto, ¿qué estrategia utilizarías para disminuir la resistencia al cambio? Justificá tu respuesta”.
La IA puede ser útil en alguna medida, pero al no tener información precisa sobre este caso particular, tampoco puede dar respuestas precisas. Exige el análisis de la situación, la activación de los saberes previos, la consideración de estrategias posibles y la evaluación de su efectividad.Asimismo, para revisar el proceso y realizar ajustes, los/as estudiantes pueden emplear la metacognición (pensar sobre el propio pensamiento) confiando en su capacidad de aprendizaje autónomo.En otro orden, Martín advierte sobre el contenido ideológico de la IA y comenta el caso de un banco de Estados Unidos que estableció un sistema de becas, pero que no elegía a ninguna mujer. “Y cuando se pusieron a ver cómo estaba construida [descubrieron que esa IA] consideraba a las mujeres factor de riesgo (…) porque se embarazan, porque tienen cuestiones de derechos y demás, entonces no les daba una beca a las mujeres.
¿Por qué? Porque los grandes modelos de datos que tomaron para hacerla eran, obviamente, super machistas”.
Luego trae un ejemplo de contenidos para niños/as. Si le decís a la IA “dibujame una cucaracha (…) la IA dibuja la cucaracha y pone en el fondo personas pobres de piel oscura.
Vos decís, es racista, mal (…) En teoría no tienen sesgo, pero el dato que le pusieron tiene sesgo, viene de un humano. Vos no sabés que iluminador es cuando [los/as chicos/as] se dan cuenta”.
Entonces, como parte de la formación “discutamos quién hizo esas IA y cómo piensan, porque hay un montón para trabajar de ese lado también, desde tu rol social”.Pedagogías emergentes.Las transformaciones de los siglos XX y XXI movilizaron el campo educativo y dieron lugar al surgimiento de las llamadas pedagogías emergentes, cuerpos de ideas en evolución, no del todo sistematizadas, que se ocupan de las innovaciones producidas -y que pueden producirse- mediante la incorporación de tecnologías digitales. Estas propuestas exigen un entorno diferente al tradicional donde confluyen los procesos cognitivos y la subjetividad de docentes y estudiantes, las herramientas tecnológicas, el contexto, los objetivos que orientan la tarea, los contenidos y habilidades a desarrollar combinados, todos, en nuevos diseños de enseñanza y aprendizaje.
A medida que se continúe trabajando en la interrelación de la inteligencia humana y las tecnologías inteligentes -con especial énfasis en la IA- se podrán consolidar estrategias pedagógicas que, aprovechando sus beneficios, favorezcan la predisposición y el deseo de aprender promoviendo el pensamiento crítico y la creatividad personal y colectiva.Referencias:- Bilinkis, S. (2024). “IA. El riesgo del sedentarismo cognitivo”.- Ferrareli, M y Lion, C (2025). “Espejos y espejismos: diálogos entre enseñanza, aprendizajes e IAG”.- Infobae. (20-11-25) “Por qué el aburrimiento puede impulsar el bienestar y la creatividad, según un experto de Harvard”.- Zelmanovich, P. (2020) “Efectos de presencia en la virtualidad”.* Colaboradora
Información de La Arena (La Pampa). Edición y redacción: Noticias Today.
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