Colombia tiene 433 frutas nativas, suficientes para probar una diferente cada día durante más de un año. Pero en los mercados internacionales el país apenas asoma con un puñado de ellas.

Entre la riqueza del campo y la vitrina global hay un camino largo, lleno de exigencias de trazabilidad y frutas que pesan más de lo que piden los compradores.Puesto de frutas en Cartagena, Colombia. Imagen de referencia.vale_tSi quisiera, un colombiano podría probar más de una fruta nativa distinta todos los días durante un año sin repetir y le faltarían días para acabar con el inventario: en el país se dan 433 de estos productos, de un total nacional de 2.500, que incluye a las que no son originarias.

Esta es solo una muestra de la riqueza y posibilidades que ofrece el campo colombiano gracias a su diversidad.El país es uno de los principales centros de diversidad de frutas en el planeta por cuenta de su ubicación tropical, la presencia de tres cordilleras andinas y los múltiples ecosistemas que contiene, explica la Asociación Hortifrutícola de Colombia (Asohofrucol).No obstante, una fracción muy pequeña de ellas son las que tienen la posibilidad de llegar a mercados extranjeros. La más destacada es el banano, que es el tercer principal producto de exportación del agro, detrás del café y las flores.

La cuarta posición la ocupa el aguacate hass que, aunque no era un producto tradicional de exportación, se ha consolidado en los principales mercados de Europa y Estados Unidos.En general, al agro le ha ido bien en su expansión a otros países. Esto a pesar de que las cifras de este 2026 han estado en rojo para el sector, ya que entre enero y abril cayeron las ventas externas 1,6 %, impulsadas por el desplome que han tenido los granos debido a una menor producción (el café vendió un 13 % menos que el año pasado y el cacao, un -68,5 %) y las flores cortadas (-7,7 %), de acuerdo con las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).A pesar de que el comercio exterior del agro se concentra en unos pocos productos (especialmente el café), más allá de estos hay un segmento que viene creciendo en sus ventas y también en la extensión de los sembrados: las frutas “exóticas”.Puede leer: ¿Los alimentos están más caros?: así se han movido los precios este año.Si bien se trata de una categoría subjetiva, más en un país tan diverso en el que se puede decir que hay niveles de “exoticidad”, los datos de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) muestran que ya se hacen envíos al exterior de varios productos.

Aquí se destacan la gulupa, seguida de la uchuva, granadilla, pitahaya, tomate de árbol, maracuyá, guanábana (y anonas), lulo, feijoa y curuba.Este mercado inició a desarrollarse en los años 80 cuando se le vendían fresas, uchuvas, granadillas y tamarindos a la Unión Europea. Desde entonces, ha venido evolucionando al punto en el que hoy son varios los productos que tienen un comportamiento individual muy positivo, de acuerdo con Javier Díaz, presidente ejecutivo de Analdex.El principal puerto al que llegan las frutas es Países Bajos, de donde se distribuyen a toda Europa.

Una vez consolidado dicho mercado, se busca ampliar la participación en el de Norteamérica (Estados Unidos y Canadá). Aunque también hay ventas en países de Latinoamérica (como Panamá, Aruba, Brasil y Curazao) y de Asia (Emiratos Árabes y Arabia Saudita, principalmente).Díaz recuerda que así sucedió con el aguacate hass. “El mundo sigue demandando alimentos y Colombia, en este rubro, tiene una posibilidad importante de participar en el mercado internacional”, agrega.El sinsabor de los productoresLas y los productores del campo colombiano no son ajenos a las oportunidades que ofrece el exterior para sus cultivos.

Por eso, la mayoría de ellos sueña con encontrar una manera de exportar y así sacarle el mayor provecho económico al esfuerzo diario de labrar la tierra.Es el caso de Mirlis del Carmen Romero, productora de maracuyá de Chigorodó (Antioquia) desde 2019. Hace cuatro años intentó exportar en conjunto con los demás miembros de la asociación a la que pertenece (Asodies).

Pero cuando revisaron las frutas, no cumplían los estándares que exigía el mercado de la Unión Europea, que es famoso por su exigencia.“Nos fue muy bien en temas de calidad, pero no en la trazabilidad porque estábamos muy cerca de la zona bananera, que aplican químicos con avionetas. Desde entonces buscamos alejarnos de esos cultivos para poder seguir con los procesos de exportación.

Ya estamos próximos a hacer una nueva prueba”, relata Romero.Para los productores de guanábana tampoco ha sido fácil salir del país. Es paradójico que la tierra dé tan buena fruta que eso impida su transporte.

Consuelo Lotero, productora Fresno (Tolima) explica que las empresas le pedían que la guanábana pesara entre dos y tres kilos, pero las de ella están por los cinco o seis kilos. Por eso asegura que le sale más rentable mantenerse en el mercado nacional.El mismo problema lo tiene Edilberto Sierra en Coofrutun (Cooperativa de Frutas Tununguá, Boyacá), que saca entre 100 y 120 toneladas de esa fruta a la semana.

Hace tres años hicieron el enlace para exportar, pero era muy poco el producto que cumplía con el tamaño requerido, por lo que no era rentable el proceso logístico.Desde entonces han buscado apoyo para tener una planta de transformación y así darle salida a la guanábana. Aunque han recibido promesas del municipio y la gobernación, no lo han conseguido.

De todos modos, la transformación no es garantía para la venta al exterior. Lotero y su asociación Asomufres (Asociación de Mujeres Emprendedoras de Fresno) ya venden la pulpa, sorbetes, guanabanazo, tortas y más productos.

Pero todavía no han encontrado un camino hacia el exterior.La dulce conquistaSandra Ballesteros sí encontró ese camino, aunque le costó bastante. Su apuesta siempre fue exportar tomate de árbol desde Cabrera (Cundinamarca).

Por eso invirtió en que sus procesos cumplieran los estándares internacionales, buscó la certificación del ICA y es la única que la tiene en el municipio. “No sabíamos que no era un producto tan exportable. Tuvimos acercamiento con empresas comercializadoras y nos encontramos que a algunas de ellas no les importa el producto, sino que les vendiéramos la certificación.

Tuvimos que tocar muchas puertas, pero logramos exportar”, relata Ballesteros. Ahora le apuesta también a la uchuva, que ha mostrado excelentes resultados en Europa.

A esa fruta se dedica Edwin Chitiva desde hace nueve años, también en Cabrera. Él reconoce que cometió muchos errores en el cultivo mientras aprendía a manejarlo.

Se alió con una empresa exportadora y desde entonces ha tenido buenos resultados, casi siempre.En un punto consideró abandonarlo debido a los estragos de un invierno prolongado. Pero recibió el apoyo de la empresa comercializadora y decidió continuar.

Ahora también produce gulupa para el exterior y está ensayando con el tomate de árbol. “Más adelante aspiro a otros lugares para compartir mi experiencia con las personas que quieran implementar el cultivo”, asegura Chitiva.Las cifras recientes del renglón muestran que el producto protagonista en el exterior es la gulupa. Jardín Exotics lleva 12 años comercializándola en Europa, principalmente, y hace 9 años también venden aguacate hass.

La compañía reconoce que la principal competencia para el país en esos destinos viene de Sudáfrica y Vietnam. Y, a la vez, compiten con otras frutas como el durazno y la sandía, que son más consumidas en época de verano.Lea: Cede el hambre en Colombia: ¿qué hay y qué falta para asegurar el derecho a la alimentación?Una expansión que se cultivaSara Areiza, directora comercial y logística de Jardín Exotics, ve potencial para este segmento más allá de Europa.

Por eso, buscan que Colombia llegue a un acuerdo fitosanitario con Estados Unidos, ya que es un mercado con precios interesantes.También ven potencial en Chile y están trabajando para habilitar predios para la venta en China, Corea del Sur y Japón, “aunque los tiempos de tránsito son muy largos y las condiciones de las frutas todavía no soportan ese viaje”, reconoce Areiza.En esa perspectiva coincide el presidente de Analdex, pues ve las posibilidades que hay en Asia y Oriente Medio, donde buscan tener una oferta amplia de productos y hay buena capacidad adquisitiva. Pero para ello se requiere avanzar en admisibilidad y procesos sanitarios para acceder a los mercados. “Uno puede tener los productos, pero no se puede entrar si no se los admiten”, dice Díaz.En Colombia está todo el potencial.

El país tiene el clima, la tierra y una diversidad difícil de igualar. Tiene productores que llevan años aprendiendo a cumplir estándares, conseguir certificaciones, encontrar el tamaño o buscar las alternativas que pide un comprador en Rotterdam o en Miami.

Tiene empresas con músculo comercializador y experiencia. Lo que todavía falta —acuerdos fitosanitarios, plantas de transformación, apoyo institucional más allá de las promesas— no está en el campo.

Está en las oficinas corporativas y entidades del Estado. exportacion frutas de Elrodriguez¿De dónde son las frutas que exporta Colombia?Desde Asohofrucol hacen un recuento del origen de los productos que representan el agro colombiano en las exportaciones de frutas exóticas. De la lista, la que tiene mayor crecimiento y se ha estado consolidando es la uchuva (Physalis peruviana).

Es originaria de los Andes tropicales de Colombia, Ecuador y Perú, y es el territorio nacional uno de los principales productores y exportadores mundiales de la fruta.Otro grupo de peso en la categoría son las pasifloras o pasionarias. La gulupa (Passiflora edulis variedad edulis) y el maracuyá (Passiflora edulis variedad flavicarpa) tienen a la América tropical como principal centro de diversidad.

La evidencia científica indica que ambas especies tienen su origen en Brasil y regiones asociadas a la cuenca amazónica, según el análisis de Asohofrucol. Aunque no son originarias, las condiciones agroecológicas son favorables en el país y hay una amplia adaptación de estas especies en diferentes regiones.La guanábana (Annona muricata) es una especie originaria de la América tropical, particularmente de regiones comprendidas entre Centroamérica, el Caribe y el norte de Sudamérica.

Y el tomate de árbol (Solanum betaceum) tiene su origen en la región andina de Colombia, Ecuador y Perú, donde ha sido cultivado desde tiempos prehispánicos. Si bien se destaca el valor económico que tienen las frutas para quienes las producen, su importancia trasciende este aspecto.

Colombia es considerada uno de los principales reservorios de frutales tropicales y andinos. Se trata de una condición estratégica para la seguridad alimentaria, la adaptación de los sistemas agrícolas al cambio climático y el desarrollo de nuevos mercados especializados, resalta Asohofrucol.💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas?

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