Hace dos años, Laura Fernández combatía públicamente las fakenews de 'grupos religiosos' sobre la Agenda 2030. Así de vehemente era
En marzo del 2024, la entonces ministra de Planificación y Política Económica, Laura Fernández, combatía públicamente las fakenews de “grupos religiosos” sobre la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas (ONU).Fernández se pronunció con vehemencia contra la desinformación en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda, durante una actividad en la Cancillería de la República en presencia de Allegra Baiocchi, quien se desempeñaba como coordinadora residente de la ONU en Costa Rica. Afirmó que había gente sembrando dudas infundadas y viendo fantasmas donde no los había, generando confusión y cometiendo un “error garrafal que le han andado vendiendo a la gente, no sé con qué propósito”.
Según expresó, la desinformación relacionaba erróneamente la Agenda 2030 con muerte, aborto, hambruna y crecimiento demográfico.“Mire, ninguna agenda internacional de Naciones Unidas o de cualquier otro organismo internacional está afuera de nuestra decisión soberana y, con la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, quiero aclarar, y enhorabuena, que ninguna política publica contraria a los derechos y a los deberes de nuestro país se impulsa bajo la eventual sombra de esta agenda.“Hay campañas de desinformación y lo digo con claridad meridiana. No hay una sola meta nacional relacionada con el aborto.
Lo digo expresamente porque sé que las inquietudes han venido por esa línea. No sé de dónde vienen esas posiciones tan extrañas“, aseveró. “El aborto es un delito en Costa Rica, tipificado en el Código Penal, ¡por Dios!”.Sus palabras surgieron después de que David Segura, quien era diputado del Partido Nueva República (PNR) en aquel momento, cuestionó en la Asamblea Legislativa cuál era la verdadera postura del gobierno de Rodrigo Chaves frente a la Agenda que el fabricista calificaba de adoctrinante y abortista.Segura cuestionó: “¿A quién se supone que debemos creerle?
¿Al Rodrigo Chaves de campaña o al de las conferencias de prensa o al que va a estos eventos con la misma ONU, organizados por su mismo Ministerio de Planificación?”.Laura Fernández se pronunció con firmeza, negando que los ODS tuviesen algo que ver con el aborto, la hambruna o la natalidad. Al Ministerio de Planificación Política Económica (Mideplán), que ella dirigía, le correspondía dar seguimiento al cumplimiento de las metas.‘Perdónenme la vehemencia’“Perdónenme la vehemencia, pero no se vale confundir a la opinión pública”, expresó Laura Fernández, quien insistió en que se habían sembrado dudas “de manera absolutamente infundada”, pues la Agenda 2030 lo que promovía era el acceso al agua potable y el empleo digno, así como la lucha contra el hambre y la pobreza, entre otras metas.Variación en el discurso: Fernández pasó a sembrar dudas sobre la Agenda 2030Dos años después, ya como presidenta de la República, Laura Fernández cambió el discurso y se lanzó a sembrar dudas sobre el programa de Naciones Unidas.Expresó que ya no quería más Agenda 2030 “colándosenos por la puerta de la cocina en Costa Rica”.“En un organismo tan importante habíamos sentado a un montón de personas que estaban ahí, todavía hoy día, llevando discusiones relacionadas con ideologías de género, si a la gente hay que decirle elle, él o ella (…).
Yo tomé la decisión de cambiar al representante de Costa Rica ante las Naciones Unidas, porque quiero dar un giro. Ya no quiero más Agenda 2030 colándosenos por la puerta de la cocina en Costa Rica. “Ya yo no quiero ver más a Costa Rica en esos foros relacionados con derechos, diversidades y esas cosas donde ya el país está, gracias a Dios, al día”, expresó Fernández el 3 de junio.No obstante, los ODS no se refieren a los temas citados por la presidenta, como tampoco tratan sobre el aborto, la natalidad o la hambruna; bien lo apuntó con claridad la ministra y actual presidenta hace dos años.En materia de género, la Agenda 2030 más bien promueve el fin de la discriminación contra las mujeres y las niñas, así como combatir la violencia física, sexual o psicológica, entre otras metas.¿Qué pudo haber pasado para propiciar el cambio de discurso?
Lo primero es el contexto en el que Fernández hizo la más reciente afirmación. La expresó al justificar el nombramiento como embajador ante la ONU del empresario Boris Marchegiani, financista del Partido Pueblo Soberano (PPSO) y de las vallas contra jerarcas públicos.En un contexto más amplio, la presidenta hizo en campaña una alianza con grupos políticos religiosos de corte evangélico, agrupados en el Foro Mi País.
De hecho, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) declaró recientemente con lugar un recurso de amparo electoral contra el PPSO y el pastor evangélico Reinaldo Salazar por incitar a los feligreses de su iglesia a votar con base en motivos religiosos.Pareciera que el objetivo del cambio de discurso sobre la Agenda 2030 es asentar un discurso más afín a estos grupos, como ha ocurrido en otros países con la política ultraconservadora.Estos no son los únicos cambios de posición con respecto al pasado en las tiendas oficialistas. Esta semana surgieron otras.La diputada Marta Esquivel votó a favor del proyecto para legalizar el patrocinio de marcas de licor en el deporte, después de haber sido la redactora de un fallo de la Sala Constitucional que tumbó un proyecto con el mismo objetivo, en el 2021, por considerar que iba en contra de la salud y de la niñez.Asimismo, Esquivel aseveró que los costarricenses que acuden a la Sala Constitucional para reclamar atención de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) son “ticos con corona”, pese a que, siendo magistrada, había afirmado que el Tribunal Constitucional tiene que atender este tipo de reclamos válidos porque la salud de la gente está en juego.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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