Hace algunas semanas tuve la oportunidad de pasar algunos días en Mountain View, lugar que históricamente se consolida como uno de los epicentros de la innovación y que acerca una fotografía clara -y maximizada- del motor que representa la inteligencia artificial para diversas industrias y en nuestra vida diaria. En las autopistas sobran los espectaculares de firmas que ofrecen servicios o plataformas impulsadas por IA para atender todo tipo de desafíos.

También es común ver coches autónomos bajo demanda que circulan por las mismas vías rápidas y calles. Estos dos ejemplos son muestra clara del rol que esta tecnología está tomando en el día a día.Si bien lo anterior puede sonar alejado de acuerdo a nuestro ‘contexto país’, es cierto que hoy más que nunca, esta tecnología impacta cada vez más nuestras actividades diarias.

Acerco un ejemplo que resonará más a una realidad habitual y local. Hoy podemos hacer consultas al buscador en lenguaje natural, a través de una conversación escrita o por voz, mediante fotos o incluso en video.

Es esta tecnología la que brinda la capacidad de comprender nuestra intención y acercarnos la información en línea, haciéndola útil y accesible sin importar la modalidad en la que hagamos esa consulta.A medida que hemos descubierto todas las formas en las que podemos buscar en línea, empezamos a plantearnos más preguntas, tanto que el volumen de consultas realizadas en el buscador alcanzó su máximo histórico en el trimestre pasado. Y este no es el único cambio que impulsó la IA.

Las personas están utilizando esta tecnología en su proceso de descubrimiento de nuevas ideas, productos y marcas. Un dato que sostiene esto es que en Estados Unidos las consultas de ‘lluvias de ideas’ aumentaron 30% en las experiencias multimodales de búsqueda.En términos de negocio, ¿qué representa para las compañías?

En primer lugar, las búsquedas más largas y conversacionales proporcionan señales de intención más claras para que las empresas puedan conectar mejor su oferta con lo que la gente busca. Y una búsqueda más personalizada e interactiva significa un camino más rápido para sus clientes, desde el descubrimiento hasta la decisión.

Esto quiere decir que las marcas ya no pueden pensar en términos simples o palabras clave. Y ahí, la IA también puede ser una aliada para desarrollar campañas que entiendan las consultas de forma automatizada, inteligente, medible y personalizada.

Estamos viendo a la IA en acción en todas partes. A medida que esta tecnología facilita nuestras actividades, las hacemos más.

Lo vemos en tareas simples como buscar información. Entre más sencillo es llegar a la información que queremos, buscamos más.

Cuando es más fácil impulsar la creatividad, generamos más ideas. Cuando las empresas logran entender más la intención de las personas, venden más.

Así, cuando el marketing ofrece mejores resultados, se llega a más clientes, se abren más mercados y se impulsa un mayor crecimiento. La IA ya no es una tecnología del mañana ni un concepto exclusivo de Silicon Valley; es la herramienta que hoy está reconfigurando industrias, entre ellas la de marketing.