La estupidez empoderada

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.— Si décadas de corrupción impune acabaron por afianzar en la sociedad una resignación que amortigua el impacto político del fenómeno, la peripecia de Manuel Adorni expuso con bizarra crudeza otra faceta de la degradación argentina cuyos alcances son por ahora difíciles de pronosticar: el empoderamiento de la estupidez. Aun considerando la pertinacia empeñada por los hermanos Milei en defender lo que era a todas luces indefendible desde un principio, el caso podría haberse sumado sin demasiado suceso a las innumerables corruptelas que jalonan el historial de este Gobierno y sus antecesores, si no fuera por la verificación de las alturas institucionales y políticas que consiguió alcanzar un irrecuperable y verificado idiota.
Adorni debutó en la función pública como vocero presidencial y es Jefe de Gabinete desde hace siete meses, pero también, y sobre todo, era el hombre que había seleccionado la hermanísima Karina Milei para hacerse de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sobre el hallazgo de una pequeña fortuna en la casa de su padre muerto, el éxito logrado con las inversiones bitcoin y la pérdida y posterior recuperación de un pendrive que contenía el fruto de sus sacrificados ahorros en negro se ha dicho ya suficiente.
Quizás sea pertinente detenerse en otro detalle, para hacerse una idea de la penetración que puede alcanzar la estupidez empoderada: el jactancioso sujeto que desnudó su inconsistencia intelectual en vivo y en directo ganó el año pasado las elecciones porteñas a la cabeza de la lista libertaria. El sistema político argentino está tan descompuesto que no atina a construir herramientas eficaces para neutralizar el ascenso de personajes como Adorni.
Se asiste a una estribación superadora de la corrupción clásica. El gabinete era coordinado por un carterista básico, que pretendía proyectarse a la conducción de la Capital Federal.
La figura de Adorni cobra desde esta perspectiva otro sentido, al condensar las fragilidades estructurales del ecosistema político y el propio Estado nacional. La empecinada protección de Javier y Karina Milei coloca al país ante la posibilidad de una crisis institucional inédita.
En el Congreso se activaron los mecanismos para interpelar y eventualmente destituir al Jefe de Gabinete. Las endebles alianzas que ha conseguido articular el esquema libertario para navegar en el Parlamento serán sometidas a la tensión humillante que los Milei impusieron a un gabinete confinado en la obsecuencia ciega: amparar a un impresentable.
La tenaza Invisibilizada por el escándalo del ministro coordinador, pasó bajo el radar una propuesta del diputado nacional Miguel Ángel Pichetto que completa la desolación del panorama: que el Congreso anule la sentencia que condenó a Cristina Kirchner por corrupción. Desde la cárcel, cercada por otras causas judiciales, la expresidenta sostiene niveles de imagen competitivos, no tanto porque se recupere como por la caída de sus antagonistas .
El Pichetto que propone armarle una burbuja jurídica pasó de brazo ejecutor de las políticas kirchneristas en el Senado a enemigo acérrimo del kirchnerismo como candidato a vicepresidente de Mauricio Macri. Vuelve al redil luego de intentar infructuosamente meterse en el esquema libertario.
Otra condensación: la política no encuentra ante Milei alternativa más constructiva que perseguirse la cola. Al menos por ahora.
La impotencia opositora perfecciona un desequilibrio en el que la anomalía es norma. Conviene no olvidar que, antes de las raterías de Adorni, entre los disparates que son su marca, Milei comprometió a la Argentina en la guerra contra Irán pura y exclusivamente por su fanático alineamiento con el norteamericano Donald Trump y el sionista Benjamín Netanyahu.
En contra de toda la tradición diplomática argentina, unilateralmente, sin que las instituciones de la democracia y la república pudieran hacer nada para detener tamaño desvarío. Quien puede lo más puede lo menos ¿A qué asombrarse de la cerrada defensa de Adorni?
Si pudo involucrar al país en una guerra sin mayores inconvenientes ¿por qué no habría de suponer Milei que podía sostener al protegido de su amada hermana contra toda evidencia? El país se debate en una tenaza de insensatez y corrupción endémica.
No hay RIGI que alcance La inconsistencia política es un componente medular del riesgo país, que fluctúa pero no sale de la franja negativa. Por eso son indispensables RIGIs y Super RIGis.
Hay que armarle a los inversores enclaves jurídicos de excepción para sustraerlos de los demenciales vaivenes de la política nacional, adicionales a la condición de someter cualquier litigio a tribunales neoyorkinos. Incapaz de generar confianza y previsibilidad por sí mismo, el Estado argentino recurre a dispositivos ortopédicos cada vez más onerosos.
La fragilidad estatal no solo infunde reticencia en inversores legítimos. También estimula a los aventureros: si un individuo tan limitado como Adorni pudo y cuenta con el respaldo del poder, qué no podrán organizaciones más sofisticadas, sujetos con coeficientes más altos.
En San Juan emergió un ejemplo claro de lo que la Argentina cede debido a su impotencia. El holding empresarial que se apresta a explotar el yacimiento cuprífero Vicuña importará una ciudad completa de China.
El conglomerado argentino que compitió por el multimillonario negocio no pudo igualar la oferta del oponente chino, abaratada no sólo por las condiciones económicas que rigen en el gigante asiático, sino también porque el RIGI le permite no pagar derechos de importación. U$S 70 millones de la firma santafesina contra 52 de los chinos, no había mucho para reflexionar, mucho menos cuando las autoridades políticas del país estaban ocupadas defendiendo a Adorni y desplegando guerras santas contra la prensa.
El Estado nacional resigna centenares de miles de millones de dólares en impuestos que las firmar amparadas en el RIGI no pagan ni pagarán, mientras el mismo régimen fagocita la industria y el trabajo argentinos. En tal contexto, el Gobierno de Catamarca prepara una ley marco para unificar cinco sistemas de vigentes de promoción de inversiones vigentes para la industria, la producción agropecuaria, el turismo, las energías renovables y la economía del conocimiento.
La idea es que sea de aplicación automática, para mermar la carga burocrática, y contempla la exención del impuesto a los Ingresos Brutos. El potencial de esta iniciativa provincial para estimular inversiones en actividades sustentables se reduce significativamente por el contexto nacional descripto.
No hay forma de sacudirse los grilletes de la disfuncional política argentina.
Información de El Ancasti (Catamarca). Edición y redacción: Noticias Today.
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