Goles, alcohol y trasnochadas: cómo vivir un Mundial sin descuidar la salud

Los grandes eventos deportivos suelen venir acompañados de reuniones, comidas abundantes, alcohol y noches de poco sueño. Aunque para la mayoría son celebraciones esporádicas, los especialistas advierten que estos cambios pueden afectar la salud física y mental, especialmente en personas con enfermedades crónicas.
¿Cómo disfrutar del Mundial sin que la fiesta termine pasándole factura al organismo?Ahora, no es que ver fútbol cause enfermedades cardíacas por sí mismo a todos y todas. Lo que ocurre es que la descarga de estrés y emoción puede actuar como un detonante en personas que ya tienen factores de riesgo o una enfermedad cardiovascular subyacente.
EFE/EPA/WAEL HAMZEH WAEL HAMZEHEl Mundial de Fútbol inició y el cuerpo lo sabe. No es un eufemismo ni una frase hecha. “Ver un partido como espectador, la emoción que genera y el nivel de involucramiento de muchos hinchas supone para el corazón un estrés equiparable al de realizar un esfuerzo físico intenso”, explica Miguel Ronderos, cardiólogo hemodinamista de LaCardio.Imagine los últimos minutos de una final empatada, un penal decisivo o un gol agónico en tiempo de reposición que clasifica a la selección a la siguiente ronda.
Aunque usted esté sentado en el sofá, su organismo puede reaccionar como si estuviera corriendo: aumenta la frecuencia cardíaca, se eleva la presión arterial y el cuerpo libera una descarga de hormonas asociadas al estrés, como la adrenalina. Para la mayoría de las personas estos cambios son transitorios, pero en quienes tienen factores de riesgo o enfermedades cardiovasculares previas pueden convertirse en un desafío adicional para el corazón.En 2008, un grupo de investigadores analizó lo ocurrido durante el Mundial de Alemania de 2006 y encontró que, en los días en que jugaba la selección anfitriona, las emergencias cardiovasculares en el área de Múnich fueron 2,6 veces más frecuentes que en períodos comparables.
El efecto fue especialmente marcado en los hombres: el riesgo aumentó 3,26 veces, mientras que en las mujeres aumentó 1,82 veces. Los picos más altos se registraron justamente durante partidos particularmente tensos, como el encuentro contra Argentina que se definió por penales o la semifinal frente a Italia.
La mayor cantidad de eventos sucedió dos horas después del inicio de los partidos, es decir, en los últimos minutos, cuando la tensión alcanza los picos máximos. Italia terminaría coronándose campeona.
Ahora, no es que ver fútbol cause enfermedades cardíacas por sí mismo a todos y todas. Lo que ocurre es que la descarga de estrés y emoción puede actuar como un detonante en personas que ya tienen factores de riesgo o una enfermedad cardiovascular subyacente.“Los más vulnerables son las personas que ya tienen hipertensión, colesterol elevado, sobrepeso, hábitos sedentarios o tabaquismo.
También quienes ya tienen una enfermedad cardiovascular diagnosticada pero no están tomando los medicamentos formulados o no están siguiendo un control médico adecuado y oportuno”, explica Ronderos, de LaCardio. De hecho, la investigación de 2006 encontró que el aumento del riesgo durante el Mundial fue especialmente pronunciado entre las personas que ya tenían enfermedad coronaria conocida.
En este grupo, la incidencia de emergencias cardiovasculares fue cuatro veces mayor durante los partidos de la selección alemana que en los períodos de comparación. En esas personas, añade Ronderos, un partido especialmente emocionante puede traducirse en aumentos bruscos de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca que exigen más trabajo al corazón. “¿Qué pueden sentir?
Un dolor opresivo en el pecho que puede irradiarse hacia el cuello, la espalda o los brazos, especialmente el izquierdo. También pueden presentar sudoración fría, palidez, mareo, sensación de desmayo o dificultad para respirar que aparece de forma súbita o se va agravando con el paso de los minutos”, explica.
El especialista advierte que algunos síntomas pueden confundirse con problemas digestivos. “Muchas personas dicen: ‘No, eso es un gas’ o ‘es un dolor abdominal fuerte’. Un infarto también puede manifestarse con dolor en la parte alta del abdomen”.Por eso, concluye, “es importante no minimizar las señales de alarma, especialmente si la persona tiene factores de riesgo cardiovasculares.
Disfrutemos con responsabilidad. Y con esa misma responsabilidad, tomemos la medicación indicada, hagamos los controles médicos y comamos con más de conciencia.
Seamos un poco más conscientes del don tan grande que es tener la vida y el don tan grande que es tener salud”. Porque, precisamente, el estrés emocional que puede generar un partido decisivo no suele llegar solo.
A menudo viene acompañado de otras conductas que también aumentan el riesgo cardiovascular: fumar más cigarrillos de lo habitual, beber alcohol en exceso, consumir comidas abundantes y ricas en grasas o sacrificar horas de sueño para no perderse un partido.De hecho, frente a eso último una revisión publicada en 2010 en The American Journal of Medicine concluyó que los eventos deportivos como el Mundial de Fútbol pueden afectar la salud cardiovascular de los espectadores no solo por la tensión emocional que despiertan, sino también porque favorecen este tipo de comportamientos. Según los autores, la combinación entre una descarga intensa de estrés y hábitos poco saludables puede crear el escenario perfecto para desencadenar un problema cardíaco en personas vulnerables.
¿Solo pizza y cerveza para ver partidos?Entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) son muy conscientes de que un Mundial no solo moviliza emociones. También transforma hábitos.
Durante varias semanas, millones de personas pasan más tiempo frente a pantallas, alteran sus horarios de sueño, se reúnen para ver partidos y, con frecuencia, cambian la forma en que comen y beben. Por un lado, entonces, está la alimentación.
La OMS y otros organismos de salud pública han advertido que los grandes eventos deportivos suelen estar rodeados de entornos que favorecen el consumo de alimentos ricos en grasas, azúcar y sal. “Usualmente estos eventos generan reuniones con amigos y familiares en donde culturalmente el alimento acompaña. Pero estos alimentos, en la mayoría de los escenarios, son de alta carga calórica, lo cual genera una mayor probabilidad de tener una ingesta de energía mucho mayor a lo recomendado para un día normal”, explica Jhoann Steven Pérez, nutricionista deportivo de la Fundación Santa Fe de Bogotá (FSFB).
No es casualidad que las imágenes típicas de una tarde o noche de fútbol incluyan pizzas, frituras y snacks ultraprocesados. Al igual que sucede con el corazón, el efecto negativo de una mala alimentación puede ser mayor para ciertos grupos de riesgo. “Son las personas que viven con enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión arterial, obesidad, enfermedad cardiovascular y otras alteraciones metabólicas.
Es importante poner más cuidado a sus hábitos alimentarios durante este tipo de eventos porque pueden favorecer aumento en la presión arterial y progresión en factores de riesgo o descompensación de estas enfermedades”, dice Elena Amaris Portacio, nutricionista dietista de Clínicas Especializadas en Diabetes de la FSFB. “Para estos pacientes es posible participar en celebraciones y eventos, como este evento. No obstante, manteniendo un equilibrio entre una alimentación basada en alimentos frescos y con alto valor nutricional y el consumo de alimentos ultraprocesados eventualmente y en porciones adecuadas, que sean excepción y no que formen parte de hábitos alimentarios o que desplacen por completo su patrón alimentario habitual”.Por todo esto, en 2023 la OMS publicó una guía para promover una alimentación más saludable durante los grandes eventos deportivos.
La buena noticia es que existen alternativas para disfrutar de los partidos sin descuidar la salud. “La forma más sencilla es cambiar los métodos de preparación. Si solemos recurrir a las frituras, podemos optar por técnicas de cocción con aire caliente.
En ese sentido, las freidoras de aire pueden ser una herramienta muy útil”, explica Pérez, de la FSFB. Es posible preparar opciones más equilibradas y atractivas para compartir, como wraps, emparedados o versiones caseras de pizza. “Asimismo de ser alternativas más saludables, pueden convertirse en una actividad que fortalezca la conexión con las personas con las que estamos viendo el partido”, agrega.Las bebidas también merecen atención. “Con frecuencia acompañamos estas comidas con productos que contienen grandes cantidades de azúcar.
Podemos reemplazarlos por bebidas refrescantes a base de frutas, infusiones con agua o agua con gas, que ofrecen opciones diferentes y más saludables”, sugiere Pérez. La recomendación cobra especial relevancia porque, en muchas reuniones para ver fútbol, la discusión sobre qué comer suele ir acompañada de otra pregunta: qué tomar.
Y allí el alcohol suele ocupar un lugar central.“Los riñones no toleran bien el exceso de alcohol. Incluso una sola noche puede tener consecuencias que se prolongan mucho más allá del partido”, explica Eduardo Zúñiga, líder del servicio de Nefrología de LaCardio. “Ellos son los encargados de filtrar todo lo que consumimos, y el alcohol puede alterar los mecanismos de hidratación del organismo.
Eso aumenta el riesgo de presentar cambios súbitos en la función renal”. El problema no se limita a la deshidratación.
El alcohol también favorece procesos inflamatorios y aumenta el estrés oxidativo, un desequilibrio biológico asociado con el daño celular. “Todo eso puede terminar afectando directamente el tejido renal”, explica el especialista de LaCardio. La idea de que una sola noche de excesos es inocua tampoco siempre es cierta. “No es solo el alcohol.
Es la suma del alcohol, el exceso de comida, la falta de descanso y otros hábitos que suelen acompañar este tipo de celebraciones, lo que termina generando un problema. Hay personas vulnerables en las que una situación de este tipo puede desencadenar complicaciones importantes”, advierte Zúñiga.
Entre quienes tienen mayor riesgo se encuentran las personas con diabetes, obesidad, mayores de 60 años o con antecedentes de enfermedad renal. Las advertencias de los especialistas van en línea con una idea que ha ganado fuerza en los últimos años: no existe un nivel de consumo de alcohol que pueda considerarse completamente seguro para la salud.
La vieja creencia de que una copa de vino o una cerveza al día podían ser inocuas, o incluso beneficiosas para el corazón, ha sido puesta en duda por una cantidad creciente de investigaciones.Uno de los estudios más recientes sobre el tema, publicado este año en la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs, analizó conjuntamente los riesgos de cáncer, enfermedades hepáticas, trastornos cardiovasculares, lesiones y accidentes asociados al alcohol. La conclusión fue clara: cuando se observan todos los efectos sobre la salud en conjunto, no aparece ningún beneficio neto, ni siquiera con niveles bajos o moderados de consumo.
Los investigadores también encontraron que no solo importa cuánto se bebe, sino cómo se bebe. Los episodios de consumo intenso concentrados en una sola noche, algo relativamente frecuente durante celebraciones deportivas como el Mundial, se asociaron con un mayor riesgo de lesiones, accidentes y problemas cardiovasculares.
Así que la recomendación, dice Zuñiga, de LaCardio, haya o no de riesgo, es la abstinencia. 👩⚕️📄¿Quieres conocer las últimas noticias sobre salud? Te invitamos a verlas en El Espectador.⚕️🩺
Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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