M+.- A las 8 de la mañana, el termómetro rebasa los 30 grados. Las casas de Infonavit, empalmadas unas con otras y compartiendo paredes, en reducidos espacios de 3 por 3 metros, se convierten en un “infierno” del que el calor no se marcha ni siquiera durante la noche.

El pavimento arde y las calles se transforman en saunas que provocan sudor a chorros.