Borges, 40 años después: más vigente que nunca

El 14 de junio de 1986 se apagó la luz de uno de los más brillantes escritores que ha tenido la lengua española y el mundo. Jorge Luis Borges nació casi con el siglo XX, en 1899, y dejó su impronta en él, una que continúa en el XXI y que habla de su vigencia.“Es sabido que Borges es el escritor argentino más reconocido en el mundo occidental por su inconfundible estilo, sus marcas distintivas, su ironía penetrante, su perfil de ratón de biblioteca y su forma de presentarse ante un público devoto que no siempre lo había leído pero reconocía su paso con bastón, su foto con Beppo (su gato), su voz frágil y vulnerable que inventaba olvidos y recuerdos”, dice Silvia Barei, poeta y doctora en Letras modernas por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
Autora del ensayo Borges y la crítica literaria (1999), agrega que el escritor puso en modo ficcional una idea que venía de la filosofía idealista, “que el mundo real es tan ilusorio como el mundo de las ficciones, y que estas pueden convertirse en modos de conocimiento, en herramientas cognoscitivas posibles. Por ejemplo, en su cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, nos presenta un mundo —Tlön— cuyos habitantes conciben lo real como un producto de la mente”.Martha Bátiz, escritora mexicana, doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Toronto, dice que Borges es vigente en todas las épocas. “Ninguna obra literaria de la calidad que tiene la suya tiene fecha de caducidad.
A lo mejor es menos la gente que lo lee ahora porque los gustos han cambiado”.Bátiz considera que Borges, a pesar de que fue cuentista y de que sus textos no rebasan las 10 páginas, “requiere de un nivel de atención al que ya no estamos acostumbrados. Estamos acostumbrados al scrolling, a estar pasando de una cosa a otra, y él demanda atención de su lector.
A lo mejor el problema es nuestro, no suyo”.Sobre el tema de Borges y el mundo virtual, Barei tiene una postura interesante y distinta: “Es notable que él no ha sido olvidado ni por el paso del tiempo o la aparición de las tecnologías y la realidad virtual. Sigue siendo material de lectura en las escuelas y es bastante fácil adivinar cómo un adolescente (que puede no ser tan lector) tiene una imaginación perfectamente competente para leerlo”.
La académica argentina dice que los modos de lectura han cambiado e incorporado nuevos soportes “fundamentalmente rizomáticos” —redes sociales, vidas digitales, bots, memes y creaciones de la IA—. Asimismo, comenta algo sorprendente: “Cuesta imaginar un futuro lector sin Borges porque su obra anticipó la estructura de internet, de las redes y de la híperinformación, a tal punto que él mismo expresó discutiendo el estatus de la realidad: ‘El mundo será Tlön’”.Barei, exvicerrectora de su universidad, asegura que es uno de los autores más citados y reinterpretados en plataformas digitales, “donde circula incluso a través de citas apócrifas (por ejemplo “El futuro es inevitable, pero la desilusión es opcional” nunca fue escrita por él), poemas de falsa atribución (como Instantes), reels con entrevistas de archivo donde se destaca su ironía, su agilidad mental y su voz entrecortada”.
Un inmenso marLos mundos de Borges son vastos. La doctora Bátiz abre el panorama: “No sé cuántas galaxias desconocidas y por conocer hay en él.
Tiene tantísima variedad, tanta riqueza en sus referencias. Son diferentes galaxias: los relatos que tienen que ver con ciencia ficción, con realismo; los ensayos, también lo que tiene que ver con los mitos.
Cada uno de ellos es una vertiente de un río que va hacia el inmenso mar que es la obra de Borges. Es un manantial que no frena nunca”.Barei dice: “Una descripción posible del universo de Borges es que giran los años y el ser humano se cree dueño del tablero del mundo sin saber que algún dios está jugando también con su vida.
Una opción borgeana que se juega por la invención y la belleza antes que por la verdad.“Su propia experiencia dará vida justamente a su obra inicial marcada por arrabales, compadritos, duelos a cuchillo, las formas de un decir criollo y argentino, y una cierta melancolía en la que se asoma lo que luego será su búsqueda filosófica más importante: ‘Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es’, escribe en Biografía de Tadeo Isidoro Cruz”.La argentina afirma que luego “vendrán los laberintos, los tigres, las mitologías, el peso del pasado, las mujeres, el tiempo asediado por la idea de su inexistencia, la eternidad como invención, el sueño, el doble, el espejo, los símbolos de la rosa, la espada, el reloj, el ajedrez donde se disputan la ilusión y la eternidad: ‘Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada/ reina, torre directa y peón ladino/ sobre lo negro y blanco del camino/ buscan y libran su batalla armada. /No saben que la mano señalada/del jugador gobierna su destino,/no saben que un rigor adamantino/ sujeta su albedrío y su jornada…’” El bibliotecarioEn 1955 Borges fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de Argentina y también se profundiza su ceguera, recuerda Barei. “Esto fue tomado por él como una ironía del destino, lo escribió en uno de sus poemas más perfectos, al que tituló Poema de los dones: ‘Nadie rebaje a lágrima o reproche/esta declaración de la maestría/de Dios, que con magnífica ironía/ me dio a la vez los libros y la noche’”. Umberto Eco le rindió homenaje con Jorge de Burgos, el bibliotecario genial de El nombre de la rosa.
¿Se parecen acaso? La doctora Bátiz comparte: “Borges es una figura casi mítica en la mente de cada escritor que lo admira.
Uno lo puede imaginar así, moviéndose en esa biblioteca tan vasta. En la Universidad de Toronto tenemos la Fisher, con libros antiguos, raros.
La construcción tiene que ver con un cuento suyo, con la idea de las puertas. Entrar a ese lugar es como entrar al mundo borgiano, redondo, perfecto, pero con muchos prismas.
Entonces yo creo que Borges es mucho más que sólo un escritor o una inspiración o la figura de un bibliotecario. Yo diría que es un arquitecto de mentes y de pensamientos”.Barei tiene una visión diferente sobre si ambos Jorges son similares: “Sí y no (se parecen).
Se sabe que Umberto Eco fue un gran lector de Borges y que el bibliotecario ciego Jorge de Burgos es un juego que usa su nombre y transforma levemente su apellido (Borges/Burgos).Los dos son ciegos, tienen un saber enciclopédico, dirigen una biblioteca, pero Jorge de Burgos es un asesino que termina quemándola, y Borges, admirador de la novela policial y fabulador de historias de asesinos, no obstante, escribirá en el Poema de los dones: ‘Lento en mi sombra, la penumbra hueca/exploro con el báculo indeciso,/ yo, que me figuraba el Paraíso/ bajo la especie de una biblioteca’. Quiero creer que nunca se le sucedió matar a nadie, menos aún incendiar una biblioteca”.
No se hubiera muerto nunca“Borges es un pilar de la literatura en español. Qué fortuna para nosotros que haya sido nuestro porque bien podría haber decidido escribir en inglés, tenía el vocabulario y el conocimiento profundo de los dos idiomas.
Unos de los videos que más me gusta de él es cuando explica las diferencias entre el español y el inglés, y cómo este tiene cierta riqueza que le dan las preposiciones que, nosotros en español, usamos de distinta manera. Es un genio, ojalá que no se hubiera muerto nunca para que hubiéramos podido seguir disfrutando de su inteligencia”, reflexiona la doctora Bátiz. hc
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.