Embriaguez política y electoral

De 2 millones 501 mil 547 personas registradas en el padrón electoral estatal y que pudieron votar el pasado domingo para renovar el Congreso local, acudimos a las urnas 1 millón 260 mil 260 que sí cruzamos las boletas. O sea, la concurrencia alcanzó el 50.38 por ciento, me informa un docente matemático del Tec Laguna.¿Es bajo?
¿Es alto? ¿Es satisfactorio saber que la civilidad política queda en calidad de apenitas?
O, no le hace, en Coahuila “siempre ganan los mismos”, como lo expresara el “Flaco” Menotti sobre contados equipos de futbol.El tema es para reflexionar y analizar los porqués de esto. Aunque se diga que en política todos los partidos saben a lo que juegan, que conocen las reglas del juego que no deja de ser sucio y con un árbitro (Instituto Estatal Electoral, IEC) coqueteando con deficiencias, y que no obstante beneficia, quiérase o no reconocer, al equipo ganador, al que no le muestra siquiera una tarjeta amarilla y menos una roja.Declaró el gobernador Manolo Jiménez: “Ganó el amor y el cariño a nuestra Tierra, donde la mayoría de los coahuilenses queremos seguir viviendo en paz (...) Se venció el odio, la ira, la grilla, las alianzas con posibles delincuentes", buscando para darle carpetazo al asunto, al menos en la entidad.Vivir en paz, afirma el mandatario.
¿Será? Porque cada vez son más las denuncias a elementos policíacos estatales y municipales (Torreón) ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, con cada vez más venta de drogas ilegales en las ciudades y ejidos, cada vez la deuda pública del estado (que paga la comunidad), con cada vez mayores problemas de salud en la población y más escasez de agua en Torreón y la Laguna coahuilteca, con cada vez más señalamientos de corrupción en la administración municipal de Torreón y pendientes irrenunciables como el Metrobús y el abandono de la ciudad en sus servicios públicos.Según información oficial, cada voto representó un gasto de 204 pesos, observando el financiamiento de los partidos contendientes -241.9 mdp-, incluyendo los 64 mil 365, o sea el 5.15 por ciento del total de votos emitidos En realidad el chiste salió a medias y mucho más caro, es dinero público, por la compra de votos que llevaron a cabo no solo el PRI sino Morena y el PAN, a decir de la gente y de la proliferación de videos que desnudaron tal aseveración y ridiculizan cualquier resultado “oficial”.Llama la atención, por supuesto, el lamentable estado del Partido Acción Nacional en Coahuila, donde hay voces que le achacan a la alianza cupular de ese partido con el PRI el que ahora hayan perdido no solo las prerrogativas para próximos comicios, sino el daño a la imagen, principios, filosofía y estatutos del tradicional partido blanquiazul, que extravió el respeto que como oposición al priísmo tenía desde su fundación (1939) y que sus “nuevos dirigentes” tiraron a la basura.
Morena tendrá que aprender a ser partido político en la entidad. Porque al igual que el PRI, sus prácticas dinosáuricas le impedirán ser aceptado por un electorado acostumbrado a más de lo mismo, aunque lo mismo sea indignante, reprobable, corrupto y de abusos.El surgimiento de Nuevas Ideas es el surgimiento de Humberto Moreira, ex gobernador y ex dirigente nacional del PRI.
Y en el limbo, el resto de los partidos participantes. Por vez primera fui “funcionario” de casilla el domingo 7.
Conté una docena de votantes (todas mujeres) fotografiadas a través de un teléfono celular con la boleta marcada a favor del PRI. ¿A dónde enviaron ese material y a cambio de qué?
Tengo el nombre de la presidenta de la casilla, lo que haré saber a las autoridades del INE.¿Para dónde hacernos, pues, en Coahuila? El debate debe ser en serio, sin anteponer la militancia o preferencia por tal o cual partido.
Coahuila, para que se encamine de veras a ser ese estado modelo que la narrativa oficialesca esparció y diseminó a través del adueñamiento de la vida institucional en la entidad, requiere de rescatar el espíritu de la democracia, del respeto a nuestra condición humana y respetar la integridad del de enfrente.El célebre periodista polaco, Rysard Kapuściński estipuló, en referencia a quienes nos dedicamos a ejercer el periodismo, que "Los cínicos no sirven para este oficio", sentencia que cabe, o debiera trasladarse a (toda) la clase política, en este caso a la de Coahuila.¿Por qué si se habla de libertad y bienestar, de nobleza y trabajo no dejan a la gente participar y votar libremente? Ni a los estudiantes de universidades públicas.
Ni a empleados y obreros de empresas privadas cuyos dueños están “convencidos” de las bondades que disfrutan hoy y por eso “blindan” sus intereses. Parece que no aprendemos la lección, que no sabemos historia, que desdeñamos la armonía y la congruencia entre el decir y el hacer, que nos obsesiona el poder cueste lo que cueste, que hay que derrotar y aniquilar al opositor o disidente y postergamos edificar una sola sociedad coahuilense que, irremediable, mantendrá sus regionalismos porque es lo que conviene a Saltillo.Cuidado con la embriaguez política y electoral.
La cruda podría tener un efecto poco deseable.
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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