Nelson Goerner regresa a Lima: el arte de encontrar lo que la partitura no dice

“Creo que la serie [de Netflix] va a sorprender mucho”: Raphael habla de su renacer, su regreso a Perú y del futuro que ve con ilusiónMira aquí a Shakira en la inauguración del Mundial 2026A simple vista, una partitura parece contenerlo todo: notas, silencios, indicaciones de tempo y matices. No obstante, para Nelson Goerner la verdadera música comienza donde termina lo escrito.
Allí, en ese territorio intangible que escapa a las palabras y a los signos sobre el pentagrama, el pianista argentino encuentra el núcleo de su trabajo como intérprete, una visión que acompañará el recital que ofrecerá el próximo 15 de junio en el Teatro Manuel A. Segura.LEE MÁS: “Creo que la serie [de Netflix] va a sorprender mucho”: Raphael habla de su renacer, su regreso a Perú y del futuro que ve con ilusiónConsiderado uno de los músicos latinoamericanos más destacados de la música clásica, Goerner llegará a la capital con una agenda apretada.
En las últimas semanas se presentó junto a la Filarmónica de São Paulo y, apenas dos días antes de su actuación en Lima, ofrecerá un concierto en el Teatro Colón de Buenos Aires. Luego retomará su agenda europea, donde compartirá escenarios con la legendaria pianista argentina Martha Argerich.El programa que presentará en Lima propone un recorrido por tres universos musicales distintos.
La velada se abrirá con la Tocata en do menor de Johann Sebastian Bach, continuará con una de las últimas sonatas de Franz Schubert y concluirá con una selección de Iberia, la monumental suite para piano de Isaac Albéniz. “Hay un momento en la vida para cada obra que uno toca”, explica sobre la selección de las piezas que conforman el repertorio.Un oficio originalSi hay una idea que atraviesa el pensamiento musical de Goerner es que la interpretación no consiste únicamente en reproducir con precisión lo que el compositor dejó escrito. Para él, una versión verdaderamente lograda surge del encuentro entre el respeto absoluto por la partitura y la sensibilidad personal del intérprete.
La fidelidad al texto es indispensable, sostiene, pero por sí sola no basta para construir una experiencia artística plena.“Hay muchas cosas que los compositores simplemente no pueden expresar con palabras”, afirma. Por eso considera que la tarea del intérprete consiste en descubrir aquello que permanece oculto en la obra. “Ese contenido hay que ir a buscarlo detrás de las notas.
Hay que rescatarlo detrás de lo ya planteado”, agrega.Esa concepción fue moldeada durante décadas de estudio y convivencia con algunas de las partituras más importantes del repertorio occidental. Las sonatas de Beethoven, la gran sonata de Liszt, los preludios de Chopin, las obras de Bach o la última sonata de Schubert forman parte de un patrimonio artístico al que vuelve una y otra vez.
Son obras que, según explica, acompañan toda la vida de un músico porque nunca terminan de revelar todo lo que contienen.Por ese motivo, cuando habla sobre su regreso a Lima, prefiere no referirse a la perfección técnica ni a las grandes ejecuciones. Lo que espera es algo más difícil de definir.
Desea que el público recuerde haber compartido un momento especial, una emoción capaz de trascender al propio intérprete. “Que sepan que algo realmente pasó aquí”, resume. Una aspiración sencilla solo en apariencia, pues que encierra su deseo de dejar constancia, a través del piano, de que la música está por encima de cualquier manifestación escrita.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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