La soledad crece entre los jóvenes y expone un cambio profundo en la forma de amar

La soledad gana terreno en el mundo y afecta con más fuerza a los adultos jóvenes. Así lo evidenció una encuesta de Meta-Gallup realizada en 142 países, que dio a conocer que el 24% de las personas mayores de 15 años se sienten solas con frecuencia o de manera significativa.El fenómeno alcanza al 27% de quienes tienen entre 19 y 29 años.
Entre las personas de 65 años o más, la cifra baja al 17%.Para la psicóloga iraní Alaleh Nejafian, especialista en orientación vincular para adultos y autora del libro Por amor, por qué pasamos de soportarlo todo a no soportar nada, este escenario refleja una dificultad creciente para construir relaciones afectivas estables.Según explicó, muchas personas sostienen discursos que exaltan la autosuficiencia. No obstante, en los espacios terapéuticos suele aparecer un deseo distinto.
Indicó que gran parte de quienes buscan ayuda profesional expresan interés en compartir su vida con otra persona.La virtualidad cambia la forma de relacionarseNejafian aseveró que la vida digital modificó los vínculos amorosos. Considera que la conexión permanente fomenta relaciones más ansiosas y menos tolerantes a la distancia.También indicó que la tecnología impulsó conductas de vigilancia constante.
En lugar de conocer a la otra persona de manera gradual, muchas personas recurren a la observación continua de su actividad en redes sociales.La especialista remarcó que el amor necesita distancia y espera para desarrollarse. A su juicio, cuando la distancia se interpreta como abandono y la espera genera angustia, aparecen dificultades para construir vínculos sólidos.En ese contexto, las aplicaciones de citas tampoco resolvieron el problema.
Nejafian indicó que un simple encuentro digital no basta para crear una relación significativa. Considera necesario asumir riesgos, involucrarse emocionalmente y sostener encuentros presenciales.Estrés, economía y aislamientoLa psicóloga relacionó el aumento de la soledad con factores sociales y económicos.Mencionó el estrés, la precariedad laboral y las exigencias del sistema económico como elementos que reducen la disponibilidad emocional para compartir con otras personas.Según explicó, construir relaciones requiere tiempo y una menor velocidad de vida.
También advirtió sobre el impacto del individualismo, al que identifica como uno de los factores que favorecen el aislamiento.Para Nejafian, recuperar los espacios comunitarios y los encuentros cara a cara resulta clave para enfrentar una de las principales problemáticas sociales actuales.El amor frente a la lógica del consumoLa especialista considera que el mercado también influye en la manera en que las personas viven sus relaciones.Aseveró que la lógica del consumo trasladó al ámbito afectivo prácticas asociadas a la compra y descarte de productos. Según su análisis, algunas personas cambian de pareja con rapidez bajo la idea de que siempre existe una opción mejor.Nejafian remarcó que esa dinámica no representa autonomía ni empoderamiento.
Afirmó que responde a una lógica de mercado que dificulta asumir compromisos y aceptar la vulnerabilidad propia de cualquier vínculo afectivo.También rechazó la idea de entender el amor como una experiencia de satisfacción garantizada. Indicó que las relaciones implican incertidumbre y exposición emocional.El papel de la terapia en los vínculos digitalesDesde su experiencia clínica, Nejafian explicó que la terapia ayuda a recuperar la importancia del contacto humano.Indicó que muchos pacientes expresan ansiedad, confusión y frustración en relaciones que se desarrollan casi por completo en entornos virtuales.Aunque reconoció que la tecnología facilita el mantenimiento de vínculos a distancia, planteó interrogantes sobre el nivel de satisfacción emocional que ofrecen esas conexiones.Según explicó, algunas personas cuestionan por qué existe disponibilidad constante en los chats, pero no voluntad para concretar encuentros presenciales.Relaciones que comienzan pero no avanzanNejafian considera que las relaciones de pareja atraviesan una etapa de transición.Explicó que el matrimonio perdió el papel dominante que tuvo durante décadas.
Asimismo, destacó que los cambios sociales permitieron cuestionar antiguas normas y expectativas.No obstante, indicó que la desaparición de muchas referencias tradicionales también genera incertidumbre.A su juicio, cada vez resulta más difícil consolidar una relación. Muchas historias comienzan, pero no alcanzan estabilidad.La especialista aseveró que el conflicto suele interpretarse como una señal negativa.
Por esa razón, algunas personas evitan cualquier dificultad y abandonan los vínculos con rapidez.“La gente quiere ser querida, pero le cuesta amar”Uno de los aspectos que más preocupa a Nejafian es la baja tolerancia a los problemas dentro de las relaciones.Según explicó, algunas personas perciben cualquier solicitud o diferencia como una exigencia excesiva.Ese comportamiento provoca experiencias repetidas de decepción y frustración.La psicóloga resumió el fenómeno con una idea central: muchas personas concentran sus esfuerzos en ser queridas, pero dedican poco a aprender a amar.De soportarlo todo a no soportar nadaNejafian considera que las generaciones actuales tienen más libertad para decidir cuánto tiempo permanecer en una relación.No obstante, advirtió sobre un cambio de extremo.Según explicó, antes muchas personas toleraban situaciones dañinas durante años. Ahora, en algunos casos, existe una tendencia a abandonar los vínculos ante las primeras dificultades.La especialista recordó que el amor implica diferencias, conflictos y desafíos.
También indicó que ninguna relación puede sostenerse sin cierto grado de esfuerzo emocional.Al mismo tiempo, aclaró que tampoco es saludable aceptar cualquier sufrimiento.Destacó que movimientos como el feminismo ayudaron a cuestionar modelos basados en la entrega absoluta y el sacrificio permanente.Inteligencia artificial y el futuro del amorSobre el avance de la inteligencia artificial, Nejafian aseveró que el problema no radica en la tecnología, sino en delegar aspectos profundamente humanos.La especialista expresó preocupación por la posibilidad de que las personas busquen resolver la soledad mediante sistemas automatizados.También cuestionó la idea de dejar que un algoritmo tome decisiones afectivas importantes.Según indicó, las relaciones humanas exigen responsabilidad, deseo, incomodidad y libertad.Para Nejafian, una vida sin riesgos emocionales puede conducir al aislamiento y profundizar sentimientos asociados con la depresión.*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión.
El contenido no se generó automáticamente.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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