La odisea de un argentino que tenía la firma de todos los campeones de Qatar, pero le faltaba uno...

Para homenajear a su abuelo, un fanático del fútbol y de Lionel Messi que murió antes de verlo levantar la Copa del Mundo en 2022, el argentino Gabriel Goldsack, de 35 años, se propuso una misión insólita: reunir las firmas de los 26 jugadores de la selección argentina y la de Lionel Scaloni, consagrados en Qatar. Acompañado por su novia, Kerrin Zander, logró completar la misión antes del Mundial 2026 al conseguir la figurita más difícil: la firma de Lionel Messi.Desde 2010, el abuelo de Gabriel, el abuelo Quito, se había enemistado con la camiseta celeste y blanca.
Primero, por la decepción del Mundial dirigido por Diego Maradona y, después, por la derrota en la Copa América 2011 disputada en la Argentina. Repetía con amargura que, el día que muriera, iba a hablar con el “Barba” para reclamarle por tanta desgracia.
En 2019, luego de la eliminación ante Brasil en las semifinales de la Copa América, ese malestar se transformó en un juramento. “Cuando muera, tengo que hablar con el Barba”, decía.La muerte lo alcanzó en 2021, apenas un mes antes de que la Argentina venciera a Brasil en el Maracaná y conquistara la Copa América, su primer título en 28 años. Tampoco pudo ver la Finalissima frente a Italia.
En medio del duelo, Goldsack se aferró a una serie de coincidencias y cábalas que interpretaba como una conexión con su abuelo y que, de alguna manera, lo llevaron a creer que la Argentina estaba destinada a conquistar su tercera Copa del Mundo. Ver repetidos sus números favoritos —el 11, el de Quito, y el 22, el suyo.
Durante la final del Mundial, una curiosa secuencia terminó de convencerlo de que la Argentina sería campeona. Había ganado el título de 1978 por 3-1 y el de 1986 por 3-2; cuando el partido ante Francia llegó al 3-3, sintió que el círculo se cerraba.
Y acertó. Luego de el título en Doha también se hizo viral otra historia.
Una réplica de la Copa del Mundo logró ingresar al estadio y terminó llegando a las manos de Lionel Messi. Goldsack siguió esa historia desde lejos, fascinado.
Esa copa ya la conocía desde hacía mucho tiempo: era de la artesana Eliana Pantano. Asimismo, ella le había regalado una a Diego Maradona poco antes de su muerte.
La conexión entre Maradona, Messi y esa réplica terminó de convencerlo de que era la indicada para su proyecto.Decidió comprar una igual y así nació la idea. Iba a homenajear a su abuelo reuniendo en esa réplica las firmas de 26 campeones del mundo y de Lionel Scaloni.
Fue el inicio de una odisea que lo llevaría por diez países y dos continentes. La travesía se extendió a lo largo de ocho viajes.
El primero inició en los Juegos Olímpicos de París y continuó por Italia, Suiza, Francia y Alemania, donde consiguió las firmas de Gerónimo Rulli, Julián Álvarez, Thiago Almada, Nicolás Otamendi, Alejandro “Papu” Gómez, Lautaro Martínez, Nicolás Tagliafico y Exequiel Palacios. El segundo tuvo como destino Inglaterra y sumó a Guido Rodríguez, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández.
El tercero, en Bélgica, terminó sin éxito. En su cuarta expedición recorrió Roma, Villarreal, Madrid y Lisboa, y le permitió agregar a Leandro Paredes, Paulo Dybala, Juan Foyth, Gonzalo Montiel, Ángel Di María, Rodrigo De Paul, Nahuel Molina y Ángel Correa.
El quinto viaje fue en solitario a Mallorca para encontrar a Lionel Scaloni, cuya firma se convirtió en la número 22. El sexto regreso a Brujas tampoco dio resultados.
En el séptimo, nuevamente en Inglaterra, finalmente obtuvo la ansiada firma de Emiliano Martínez, después de varios intentos fallidos. El octavo y penúltimo viaje lo llevó a la Argentina, donde completó nuevas firmas con Germán Pezzella, Franco Armani y Marcos Acuña, dejando pendiente únicamente la del capitán.La última parada empezó el 19 de mayo pasado, en Estados Unidos.
La misión era conseguir la única firma que faltaba para completar la colección de campeones del mundo: la de Lionel Messi.Gabriel había preparado una carta para Messi en la que le contaba toda la aventura y le pedía apenas cinco minutos de su tiempo. No obstante, con la ayuda de un contacto que hicieron durante la búsqueda, surgió una oportunidad inesperada: ir al predio de entrenamiento de Inter Miami el 22 de mayo.
Allí Goldsack y Zander pudieron encontrarse cara a cara con el capitán argentino. Después de la práctica, apareció La Pulga. “Imagínate, vino y se presentó y nos expresó: ‘Hola, soy Leo’.
Yo pensaba para mis adentros: ‘Bueno, evidentemente sé quién sos. Es probablemente la persona más famosa del mundo’”, bromea Gabriel.Messi tomó la copa, la observó durante unos segundos. “Se quedó impresionado, la miró un poco y yo le mostré dónde firmar.
Mi idea originalmente era que firmara en Sudamérica, pero los demás jugadores habían ido firmando por todos lados. Cuando me di cuenta de que el lugar libre que quedaba era Norteamérica, me lo tomé como una cábala para el próximo Mundial”, cuenta.Después de firmar la copa, Gabriel le pidió a Messi que también le autografiara una bandera que planea regalarles a su sobrino y a su sobrina.
Fue entonces cuando llegó el momento de la foto y los nervios le jugaron una mala pasada. “Estaba tan nervioso que me había olvidado la copa en un sillón y me expresó: ‘Andá a agarrar la copa, no te vas a sacar la foto sin la copa’”, recuerda. Y admite: “No hubo mucho tiempo para charlar.
Creo que fue más culpa nuestra, de estar tan en shock y no saber cómo reaccionar, que de Leo. Lo vi abierto, como que tenía más disposición de la que nosotros supimos aprovechar en el momento”.
Kerrin también guarda ese momento con Messi como un recuerdo imborrable. “Pensábamos tanto en cómo sería todo este viaje que llegar a ese punto y conocer a Leo fue increíble. Estábamos tan nerviosos antes de verlo que no podíamos hacer otra cosa que pensar en cómo sería.
Incluso cuando ya estábamos allí, todavía no podía creer que íbamos a conocerlo. Fue corto el tiempo que compartimos, pero honestamente fue muy hermoso.
Se siente muy amable y cercano”, cuenta. Con la última firma estampada, el homenaje al abuelo Quito quedó finalmente completo. “Muy contento con cómo se ha dado todo y de haber cumplido la promesa antes del Mundial.
Son casi cuatro años buscando cumplir esta promesa y ahora llega a su culminación con la persona más importante de la selección”, explica Goldsack.Y suma: "Por un lado muy feliz; por otro, es como un vacío, porque esto ha sido gran parte de los últimos casi cuatro años. Todas las vacaciones que teníamos eran para hacer esto.
Todo el dinero que íbamos juntando para viajar estaba enfocado en esto”, reconoce Goldsack. No obstante, todavía queda un último capítulo para cerrar la promesa.
Les queda un viaje más: ir a donde están los restos de su abuelo. “Voy a poner la copa al lado y hacer una oración para que, de alguna manera, sienta que se ha cumplido el proceso. La idea es convertirlo también en un reencuentro familiar.
Quiero invitar a mis hermanos para que vengan también. Desde que falleció queríamos hacer algo todos en conjunto y ahora están todos de nuevo en Europa.
Justo terminamos la promesa, entonces digo: capaz que es una buena ocasión de que nos juntemos todos”, sostiene Gabriel. Y ahora, con el foco puesto en este Mundial, el joven argentino quiere creer que haber cumplido la promesa antes del inicio del torneo y la sucesión de coincidencias que marcaron la travesía pueden ser el presagio de una cuarta Copa del Mundo para la Argentina. “Queremos ver si nos va a traer suerte ahora en el Mundial o simplemente estamos nosotros en nuestra fantasía por todo lo bonito que ha sido el proceso“Y concluye: “El número 4 apareció muchas veces.
Durante la estadía en Miami, el contacto que nos facilitó el encuentro con Messi también nos invitó a presenciar el partido entre Inter Miami y Philadelphia Union, que terminó 6-4. Fue muy lindo porque fue la primera vez que vi a Leo jugar en persona.
Pero lo que más nos llamó la atención fue la repetición del número 4. Durante gran parte del partido el marcador estuvo 4-4.
Los asientos que nos dieron también eran en la fila 4. Estábamos todo el tiempo con el chiste de que el 4 se repite, se repite porque se viene la cuarta”.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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